miércoles, 9 de septiembre de 2009

Don Tomás García Vicente contra Don Julián Sánchez "el Charro"


Recordaréis que en una entrada del pasado 31 de agosto me preguntaba cuáles eran las razones de Don Tomás García Vicente, comandante de la Legión de Honor de Castilla, para oponerse a que su unidad se integrara en los Lanceros de Castilla de Don Julián Sánchez "el Charro". La respuesta está en los DOCUMENTOS RELATIVOS A LAS OPERACIONES DE LA LEGIÓN DE HONOR DE CASTILLA QUE MANDABA EN 1808 Y 10 EL BRIGADIER DON TOMÁS GARCÍA VICENTE QUE LA CREÓ, que fueron redactados en el año 1813. Ya veréis las acusaciones que se vierten ahí sobre Don Julián y sobre el general Carlos España. Os extraigo aquí unos fragmentos muy interesantes:

"... el señor Don Julián Sánchez era antes pobre, y que ahora asciende su caudal a más de quince millones, puestos en los bancos de Londres y otras partes; y que lo que sacó en las provincias de Salamanca, Zamora, Toro, Ciudad Rodrigo, Plasencia y Portugal pasa de cincuenta millones que parte ha repartido para conservar los que tiene; esto no lo dirá el señor Caballero, porque... Avergüencense los participes de estos bienes, extraidos por la violencia de las manos de tantos honrados castellanos que han muerto de miseria, cuyas cenizas están pidiendo justicia al cielo, viendo que en la tierra no se hicieron antes de morir".

"... Afligido este pueblo con semejantes procedimientos, acudió su justicia a implorar el auxilio de García Vicente, para que lo libertase de una contribución que nos pidió don Julián Sánchez, por la cual nos había causado varios perjuicios; más como García viese que el don Julián Sánchez era protegido por los que debían contener sus excesos nos dijo que el oponerse a sus ideas, sería formar una guerra civil entre nosotros, pero que nos salvaría por otro medio aunque fuese contra sí."

"Quando García (Tomás García Vicente) compraba los caballos para inspirar confianza e inflamar a los Castellanos a la defensa, decían algunos individuos de don Julián Sánchez: él los comprará y nosotros los venderemos. Y así era la verdad, pues a pocos días de decir esto le quitaron una partida de caballos en el lugar de Fuentes de Béjar, que vendieron según noticias a los portugueses bien baratos, diciendo los habían quitado a los enemigos. A esto añadían otras expresiones burlescas contra García llamándole loco, diciendo que más le valía cuidar de su casa que destruirla por una cosa quimérica. Siempre aciertan los más necios cuando la razón no existe".

Prestad también especial atención a las declaraciones de las autoridades de numerosos pueblos en favor de Don Tomás García Vicente, ya que éste, por haberse atrevido a denunciar los excesos del general Carlos España y don Julián, fue vilipendiado e incluso a su vez denunciado por sus enemigos. Los "Documentos" son ciento y pico páginas de lo más esclarecedoras al respecto de lo que fueron algunas partidas de guerrilla y la vida en la provincia de Salamanca durante la Guerra de la Independencia.

A ver si va a resultar que al final en la Plaza Mayor de Salamanca está la efigie de un personaje que abusó de sus convencinos y que no fue tan héroe como nos lo pinta la leyenda popular... Tampoco pasaría nada, porque en ese noble patio central de Salamanca hay también algún que otro personaje que para qué hablar...

Podéis consultar los Documentos en su edición de 1843 en:

http://bvrajyl.insde.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1000527

2 comentarios:

  1. Los guerrilleros no vivían del aire y cometían desmanes, incluso entre sus propios compatriotas. Eso ya lo sabíamos.
    Lo que resulta asombroso, si damos por ciertas las acusaciones de Tomás García Vicente, que así lo parecen a tenor de las declaraciones en aquella época de autoridades de muchos pueblos, es encontrar a Don Julián Sánchez despojando tan despiadadamente a sus paisanos, aunque fuera con la justificación de enfrentarse luego al invasor francés.
    El currículum estrictamente militar contra los franceses de Don Julián es extraordinario. Lo que ya no es tan extraordinario es este otro lamentable currículum paralelo en contra de sus paisanos que ensombrece un tanto su figura, tan ensalzada en biografías de autores como Becerra de Becerra.
    Sea como fuere, creo que pesan más los méritos de Don Julián que sus deméritos a la hora de que su efigie siga siendo admirada en su medallón de la Plaza Mayor de Salamanca. Exactamente igual es la admiración que siento por el medallón de Lord Wellington en la misma plaza, al cual, por otra parte, siempre miro intentando no acordarme demasiado de la vista gorda que hizo cuando permitió a sus soldados saquear ciudades como Badajoz, Ciudad Rodrigo o San Sebastián tras haber sido conquistadas a los franceses.

    José Marcos.

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  2. Amigo José, no creo que Wellington hiciera la vista gorda en el caso de los lamentables episodios ocurridos tras los asaltos de Ciudad Rodrigo y Badajoz en el año 1812 o el de San Sebastián en 1813. De hecho, los oficiales británicos fueron amenazados e incluso agredidos por sus propias tropas cuanto éstos intentaron evitar los excesos de la soldadesca ebria y sedienta de sangre tras horas y horas de extremo sufrimiento y de ver como hacían pedazos a sus camaradas en el asalto a las murallas.

    Una cosas son los excesos de la soldadesca tras un sitio y asalto a una ciudad fortificada defendida por el enemigo, y otra el abuso planificado, la extorsión y las prácticas mafiosas practicadas en contra de tus propios paisanos.

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