La Memoria Grabada de la Guerra Peninsular en Salamanca

viernes 6 de noviembre de 2009

BATALHA MEMORAVEL ganhada em 22 de Julho de 1812 pelo invensivel Marte Britanico Su Exa. o Snr. Marechal General Lord Wellington Marquez de Torres Vedras


The Battle of Salamanca. Lord Wellington ordering the attack on the left wing of the French army

The French Troops defeated by the British under Lord Wellington at Salamanca



Taking of Ciudad Rodrigo, Jan. 19th 1812

miércoles 4 de noviembre de 2009

Taking of Ciudad Rodrigo, Jan. 19th 1812
Dibujo y grabado de W. Heath.
Aguatinta de J. C. Stadler.
Publicado en Londres por T. Tegg en abril de 1818.

20 de enero de 1812. La noche pasada las tropas anglo-portuguesas al mando de Lord Wellington han entrado a sangre y fuego a través de las dos brechas abiertas por la artillería de sitio en las murallas de Ciudad Rodrigo. Esta vez Wellington, con casaca roja, pantalón blanco y bicornio emplumado, es representado ataviado con su uniforme de gala y luciendo dos condecoraciones, y no con el habitual capote azul. Junto a él un general británico (la figura tiene cierto parecido con W. Beresford) sostiene un documento que probablemente represente la declaración de rendición de los franceses. Al lado del general inglés se encuentra una figura con casaca azul, bicornio adornado con plumero verde y grandes bigotes, que quizá represente al gobernador francés de la plaza, el general Barrie. Tras el supuesto general francés se encuentran otras dos figuras, una de ellas mostrándo gran consternación, y que seguramente son dos edecanes franceses.

Un soldado británico baja la bandera tricolor francesa e iza la Union Jack. Un personaje de grandes bigotes y casaca verde sostiene una bandera rojigualda española, algo imposible, ya que en aquel tiempo esta enseña solamente la empleaba la marina y las fortalezas costeras. Quizá se trate del enlace del gobierno español en el ejército de Wellington, el general Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, o quizá se intente representar al ya por entonces afamado en Inglaterra, Julián Sánchez "El Charro", ya que la bandera española parece estar unida más a una lanza que a un simple mástil.

Sobre las cañoneras y a los pies de Lord Wellington yace un artillero francés, simbolizando la Gran Bretaña victoriosa frente a las huestes del ogro napoleónico.

Este grabado, a diferencia del anterior dedicado a Fuentes de Oñoro, no es nada realista pero, desde luego, es un poderoso elemento de ensalzamiento del héroe vencedor en la península Ibérica y en Waterloo.

Ciudad Rodrigo - Reconnoaissance de la bréche


Ciudad Rodrigo - Reconnoaissance de la bréche

Este grabado es uno de los muchos incluidos en la obra en cinco volúmenes France Militaire. Histoire des Armées Françaises de Terre et de Mer de 1792 a 1837, cuyo autor es Abel Hugo y cuya publicación corrió a cargo de Delloye en París en 1838. La escena representa el momento previo al asalto a las murallas de Ciudad Rodrigo el 10 de julio de 1810.

En el grabado vemos como los Chasseurs du Siége franceses, un batallón formado por soldados de elite creado especialmente para el sitio de Ciudad Rodrigo, se preparan para acometer la brecha abierta en la muralla. Al fondo, la guarnición española de la fortaleza se dispone a defenderla, aunque no hubo ocasión, ya que el gobernador de la plaza, el general Andrés Pérez de Herrasti, ordenó izar la bandera blanca. De este modo se evitó que se produjera una matanza en los fosos y que la población civil sufriera la ira de los asaltantes. Por el derrumbe de la muralla se ve subir al cabo Thirion, granadero del 50éme Ligne, y a los soldados Bombois y Billeret, carabineros del 6éme Léger. Los tres soldados sobrevivieron, ya que los españoles no opusieron resistencia, y fueron premiados por el mariscal Masséna por su audacia y fidelidad.

Los soldados en formación van todos equipados con el sable Briquet, lo que nos indica que no soldados de infantería comunes, los conocidos como fusileros, sino soldados de las denominadas compañías de elite: granaderos, voltigueurs, carabineros, que eran los que portaban esta elemento en su equipo como signo de distinción.

Battle of Foentes D'Onor

martes 3 de noviembre de 2009

Battle of Foentes D'Onor
Taken from the right of the position occupied by the 1st, 3rd, and 7th Divisions on the 5th May 1811.
Dibujo del mayor T. St. Clair
Grabado por C. Turner
Publicado en Londres el 10 de octubre de 1812

Este grabado está publicado apenas un año después de que se librara la batalla que se representa en él, lo que nos da una idea de la importancia de la propaganda en tiempo de guerra, incluso hace doscientos años. La aventura militar británica en la península Ibérica soportó mucha oposición tanto en el parlamento como en las calles y había que demostrar que merecía la pena arriesgar al único ejército del que disponía Gran Bretaña. No olvidemos que el ejército británico era profesional, mientras que las fuerzas de Napoleón se nutrían de levas, llegando a reclutar incluso a muchachos de catorce años para combatir en los distintos frentes que Francia tenía abiertos.

La batalla de Fuentes de Oñoro terminó en tablas, o más bien con ambos bandos considerándose vencedores; es por ello por lo que el nombre de esa localidad salmantina puede leerse en el Arco de Triunfo de París al tiempo que contamos con grabados como éste ensalzando una victoria más de Lord Wellington.

A la izquierda vemos la inconfundible figura del general en jefe del ejército expedicionario británico, con su capote azul y rodeado de sus oficiales de estado mayor, entre ellos un Dragón Ligero, con su uniforme azul y su casco Tarleton adornado en la parte superior con una piel de oso negro y en el lateral con plumas de ganso negro. Se trata de uno de los grabados más realistas de los dedicados a las batallas de Wellington, puesto que está hecho según un dibujo de un mayor testigo de los hechos. La orografía representaba es una fotografía de la realidad, como se puede comprobar si uno se sitúa en tras el caserío de Fuentes de Oñoro con este grabado en las manos y con la misma perspectiva representada en el mismo.

Ciudad Rodrigo visto por Adam Neale

lunes 2 de noviembre de 2009

Adam Neale llegó a la Península Ibérica en agosto de 1808 como médico en el ejército al mando de Arthur Wellesley. Más tarde se unió a la fuerza comandada por John Moore, así que terminó pasando por tierras salmantinas en invierno de ese mismo año. En el año 1809 publicó sus "Letters from Spain and Portugal", uno de los primeros libros dedicados a la Guerra Peninsular junto a los "Sketches" de William Bradford. El libro, aparte de contener sus cartas, incluye también algunos grabados hechos a partir de dibujos realizados durante la campaña, entre ellos éste dedicado a Ciudad Rodrigo.

El 11 de noviembre de 1808 el ejército expedicionario británico cruzó la frontera portuguesa y comenzó su avance hacia Ciudad Rodrigo. El general Moore fue recibido por el gobernador de la fortaleza y agasajado en una de las mejores casas de la ciudad. A la mañana siguiente el general británico se alojó en la casa del cura de San Martín de Yeltes, que le contó que justo un año antes había hecho lo propio "el infame general Loison, y después el general Junot y otros generales franceses". El 13 de noviembre Moore entró en la ciudad de Salamanca, donde se dispuso a esperar el reagrupamiento de su fuerza.

El grabado muestra a la infantería británica cruzando el puente de Ciudad Rodrigo y a algunos oficiales a caballo y muleros portugueses cruzando por un vado que se encuentra junto al puente. Al fondo se ve la Sierra de Gata, que junto con el realismo de la orografía y del perfil de la fortaleza, de la que destaca el Castillo, nos indica que el artista fue testigo de la escena representada, como sabemos por la participación de Neale en la campaña. Los caballos tienen las colas cortadas, como era costumbre entre los británicos. Junto a la muralla se ven unos edificios con chimeneas echando humo, probablemente fábricas de curtidos.

En esa ocasión los británicos entraron en un Ciudad Rodrigo que todavía estaba en manos de sus aliados españoles, es por eso por lo que las tropas avanzan desfilando hacia el interior de la fortaleza. De hecho, los británicos no tuvieron ningún problema para entrar, pero sí para salir, ya que los mirobrigenses confiaban en que las tropas extranjeras se iban a quedar para defender la fortaleza y les decepcionó enormemente ver cómo se marchaban camino de Salamanca al día siguiente.

La siguiente vez que el ejército británico entró en Ciudad Rodrigo fue en enero de 1812, y en esa ocasión lo hicieron a sangre y fuego, ya que la fortaleza estaba entonces defendida por una guarnición francesa.