Si no funciona el anterior enlace, podéis probar con este otro:
http://www.4shared.com/document/zsSPpt5Q/Bradford_facsmil.html
La flota que transportaba a las tropas al mando del teniente general Sir Harry Burrard echó el ancla en mar abierto, frente a esta ensenada, el 25 de agosto de 1808.
La única ventaja que parecía ofrecer este paraje como punto de desembarco era su cercanía al campo de Ramulhal, donde la infantería había tomado posiciones tras la acción del día 21. No era especialmente adecuado para fondear, ni los botes podían contar con ningún tipo de protección a la hora de intentar alcanzar la orilla, ya que esta cala, como todas las que hay a lo largo de la costa que se extiende entre las desembocaduras del Duero y el Tajo, está expuesta a los vientos del oeste y al oleaje del Atlántico.
Poco después de que los barcos hicieran su aparición por la línea del horizonte, se enviaron carros en los que cargar los suministros y provisiones. Éstos se mantuvieron dos días a la espera en la playa, puesto que no había manera de hacer llegar un solo bote hasta la orilla. Por fin el tiempo mejoró, el oleaje se calmó y se pudo proceder al desembarco, aunque se llevó a cabo asumiendo grandes riesgos y sufriendo algunas bajas.
El río de Maceira da nombre a esta ensenada y es a través de ella, cuando el caudal corre desbordado por las lluvias invernales, por donde el río se abre paso hasta el océano. En verano el Maceira se convierte en un arroyo apenas visible que, demasiado débil como para atravesar los bancos de grava que la marea ha traído hasta este paraje, termina en una pequeña charca y gradualmente desaparece en la arena.
El lugar habitado más cercano es una aldea por la que pasa la carretera y que está situada a una milla y media del mar, y a la misma distancia de Vimeiro. Esta última población, que está enclavada exactamente al este de la cala, cuenta con un centenar de casas construidas en la ladera de una colina, en una zona parcialmente cultivada, abundante en bosques de pinos y cuyo terreno está cubierto de jaras y mirtos que exhalan una agradable fragancia.
Se refiere a la Batalla de Vimeiro, librada el 21 de agosto de 1808 y que resultó en la primera gran victoria del general Arthur Wellesley, futuro Lord Wellington, sobre los ejércitos napoleónicos en esta ocasión sobre el comandado por el general Junot.

Toro es una ciudad muy antigua situada en la orilla norte del Duero, a unas siete leguas al oeste de Valladolid. La altura sobre la que está situada es una continuación de la tierra fracturada que constituye la orilla del río y forma un accidente muy peculiar del terreno. Estos promontorios tan abruptos parecen tener su origen en algún tipo de convulsión de la naturaleza; una conjetura, apoyada por la tradición, habitual en Toro, es que en tiempos antiguos se produjo un terremoto.
La ciudad contiene casi dos mil viviendas y está rodeada por una muralla de adobe donde todavía se ven los restos de un castillo. Hay dos conventos intramuros, pero el edificio más destacado es la Colegiata, un edificio enorme de forma irregular con una arquitectura que recuerda a la sajona.
Sobre el río, que en este punto fluye con rapidez por un cauce ancho y profundo, hay un bonito puente de piedra construido sobre varios arcos.
Esta imagen pertenece al libro Sketches of the Country, Character and Costume in Portugal and Spain, made during the campaign and on the route of the British Army in 1808 and 1809, publicado en Londres por John Both en 1809, hace doscientos años. El libro contenía 53 aguatintas de William Bradford (40 representan paisajes y personas de España y Portugal, acompañadas de un pequeño texto y 13 de los uniformes militares de los ejércitos español, portugués y francés). Junto a la lámina “Aliejos. A town in the plains of Leon” figuraba un texto en inglés el cual aparece traducido a continuación:
Alaejos es una población situada en las llanuras del reino de León por la que pasó el ejército en su avance desde Salamanca. Está situada a medio camino entre esa ciudad y Valladolid, a unas pocas leguas al oeste del camino principal. Es una de las más grandes entre las numerosas pequeñas poblaciones enclavadas en esta fértil comarca y cuenta aproximadamente con quinientas o seiscientas casas que están, en su mayor parte, construidas con adobe. Un castillo de piedra, de planta cuadrada y totalmente indefendible, le da a la ciudad aspecto de haber sido importante en el pasado y contribuye a hacerla aún más interesante, puesto que el territorio que la rodea está completamente carente de arbolado o de cualquier accidente destacable del terreno.
Esta vasta llanura, que puede decirse que comienza en la frontera cerca de Almeida, se extiende más allá de Burgos y está bordeada, por un lado, por las montañas que se elevan en las cercanías de Astorga y por el otro por las ramificaciones de la sierra de Guadarrama. Incluye gran parte de los reinos de León y de Castilla la Vieja. Aunque los conocimientos agrícolas son escasos y su práctica es muy deficiente, las cosechas de cereal que produce esta zona son prácticamente inagotables. El suelo es fértil por naturaleza y la mayor parte de la tierra es de labor. (Tomo II, pág. 64)
El 5 de febrero de 2009, fue presentado en Salamanca el libro William Bradford: Viaje por España y Portugal. La guerra peninsular 1808-1809. Editado por Caja Duero, su edición hay que enmarcarla como una de las actividades para recordar el segundo centenario de la Guerra de la Independencia. La obra está dirigida por el catedrático de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Salamanca, Ricardo Robledo Hernández. La obra reeditada es la primera edición facsímil que se hace nunca de la obra original y se compone de dos libros: el primer tomo es el facsímil de un ejemplar de la edición de 1810, propiedad de Miguel Ángel Martín Mas. En las 73 páginas del segundo se desarrollan estudios de Ricardo Robledo, de Miguel Ángel Martín Mas, Antonio Cea Gutiérrez y Fernando R. de la Flor, en un intento de acercamiento al autor y sus láminas, así como una traducción al español de los textos originales.
Antonio Cea comenta treinta de las láminas, las más significativas para él, desde un punto de vista antropológico y social. De la lámina veintinueve, la de Alaejos, comenta:
Plantea Bradford esta vista de Alaejos partiendo de una traza con dos líneas de fuga a la altura del castillo: la que forma el propio foso o barranco y la del camino carretero que se adentra en la población. Camino que enfila veloz hacia la iglesia un franciscano –en expresión de Correas, ‘a paso de fraile convidado’–, mirando de soslayo a los personajes enfundados en sus capas, y parados en comentarios sobre una cruz que recuerda en la cuneta: ‘AQUÍ YACE UN MATADOR’.
Al fondo está la iglesia, de arrogante esbeltez, que agrupa una población de entre quinientas o seiscientas casas de adobe (en la lámina aparecen blanqueadas) con una tipología bastante uniforme: Construcción en una sola planta, más el sobrado; cubierta perpendicular a fachada y uno o dos vanos en cada lienzo de pared.
Advierte y comenta el autor la extraordinaria fertilidad de esta tierra del llano, junto a la absoluta ausencia de arbolado y vegetación. (II, pág. 43)
Las láminas hay que enmarcarlas dentro del viaje que hizo William Bradford (1780-1857), como capellán de una de las brigadas de infantería inglesa al mando del general John Moore, para auxiliar a los ejércitos español y portugués en su levantamiento contra los ejércitos de Napoleón, desde su desembarco en Portugal el 25 de agosto de 1808 hasta su embarque en La Coruña el 16 de enero de 1809 para regresar a Inglaterra. La lámina de Alaejos podría fecharse sobre el 14 de diciembre de 1808, cuando el ejército inglés pasó por la villa. Escribe José María Queipo de Llano y Ruiz de Sarabia (Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, Madrid, 1835) “el 14 se entregaron en Alaejos al general Moore pliegos cogidos en Valdestillas a un oficial enemigo, muerto por haber maltratado al maestro de postas de aquella villa”. Con estas informaciones el general Moore tomaría la decisión de no ir hacia Valladolid y marcharía hacia Toro.
Hace casi un par de años tuve la enorme suerte de encontrar en una librería de viejo de Chicago un ejemplar de la edición de 1810 del libro Sketches of the Country Character and Costume in Portugal and Spain made during the campaign, and of the route of the British army in 1808 and 1809. No dudé en traérmelo para Salamanca y en ofrecerlo a Caja Duero como libro institucional para las Navidades de 2008. Toda esta historia ha terminado con una preciosa edición que ya está en los escaparates de las librerías. Podéis leer la reseña aparecida en el diario "El Mundo" el día 26 de febrero de 2009 para conocer algo más sobre el reverendo William Bradford, su obra y las personas que hemos participado en esta edición.