lunes, 30 de noviembre de 2009

El regimiento 60th Royal Americans



El Regimiento de Infantería británico 60º (Royal Americans) es uno de mis favoritos de entre los que sirvieron a las órdenes de Wellington en la península Ibérica. Era un regimiento de Rifles, es decir, sus soldados portaban armas de ánima estriada, más aptas para el combate en orden abierto que el fusil de ánima lisa con el que estaba equipada la mayor parte de la infantería. Su función de escaramuzadores requería un uniforme que aportara cierto camufaje, y por ello llevaban casaca y pantalón verde, a diferencia de la infantería de línea, que en el caso de los británicos llevaba la famosa casaca roja.

El regimiento 60th Royal Americans nació en 1757 en las colonias británicas de América del Norte para defender esos territorios de los ataques de los franceses y de sus aliados nativos. Sus primeros soldados fueron alemanes y suizos expertos en el combate en los bosques, colonos americanos y voluntarios británicos procedentes de otros regimientos.

A la Península vino a luchar el 5º batallón del regimiento 60º, pero este batallón raramente luchó como una unidad, ya que sus compañías estaban repartidas entre las distintas divisiones del ejército de Wellington para actuar como escaramuzadores en los combates en orden abierto previos a la lucha en orden cerrado entre las líneas y las columnas del grueso de la infantería.

Durante la batalla de Fuentes de Oñoro tres compañías del 5/60th comandadas por el coronel Williams llevaron a cabo varios contraataques contra las tropas francesas que intentaban tomar esa población. Durante la lucha Williams fue gravemente herido y las bajas entre las filas del 5/60º fueron de veinticinco hombres. El coronel Williams resultó herido de nuevo en la batalla de Salamanca junto a tres oficiales y treinta y tres soldados muertos o heridos.

En 1813, el mariscal Soult escribía que el 5/60th era el que más bajas había causado entre la oficialidad francesa durante la Guerra Peninsular, y lo hacía con las siguientes palabras: "su modo de hacer la guerra resulta muy dañino para nosotros".

En las imágenes adjuntas podéis ver una ilustración de un oficial del 5/60th y un botón de la casaca de un oficial del mismo regimiento.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La Memoria Grabada de la Guerra Peninsular en Salamanca

El regimiento británico 88th Connaught Rangers captura el "Jingling Johnny" al 101éme Ligne francés.
Acuarela anónima conservada en el National Army Museum en Londres.

El Jingling Johnny es el asta decorada con medias lunas y campanillas por cuya posesión están luchando los soldados en esta escena. Se trata de un instrumento de origen oriental que probablemente los austriacos había capturado como trofeo a los turcos siglos antes. Algún regimiento austriaco debió perderlo en una batalla contra los franceses y, finalmente, en la Batalla de Salamanca, los irlandeses del 88th, apodado "The Devil's Own Regiment", se lo arrebataron a los franceses.

Victories of Wellington. The Battle of Salamanca. 22nd July 1812.
Obra de J.L. Marks y publicado por Jhn Lewis en Londres hacia 1812.
Litografía coloreada.

sábado, 28 de noviembre de 2009

El Marqués de Wellington pasando revista a sus tropas antes de la Batalla de Salamanca.

Desconozco el autor y la fecha de este grabado, aunque supongo que se hizo entre 1812 y 1815, ya que se refiere a Wellington con el título de "marqués", y no de "duque".

Al fondo aparecen dos alturas que deben representar los dos Arapiles. Las tiendas de campaña son una licencia del artista, ya que éstas no se emplearon por el ejército británico hasta la campaña de 1813. La noche antes de la batalla las tropas aliadas vivaquearon en los campos que se extienden entre Carbajosa de la Sagrada y Arapiles, en el monte de Gargabete y en los campos que rodean Cabrerizos, soportando una gran tormenta.

Alba, bicentenario de un heroísmo

José Antonio Bonilla, que parece que lee y usa este Blog, escribe este artículo dedicado al bicentenario de la Batalla de Alba de Tormes en el diario "La Gaceta de Salamanca" de hoy.

200º aniversario de la Batalla de Alba de Tormes

Hoy, 28 de noviembre de 2009, cumpliéndose el 200º aniversario de la Batalla de Alba de Tormes, consulto la prensa local para ver si a alguien le ha importado tal cosa. Con lo que me encuentro es que la localidad de Alba de Tormes es noticia en este día, pero no por la efeméride, sino porque la oposición política acusa al Ayuntamiento de nepotismo, por haber contratado a la mujer del teniente de alcalde para trabajar en la guardería del municipio. En fin, sin comentarios, no merece la pena.

Prefiero recordar este día con la lectura del poema dedicado al valor demostrado por la infantería española en esa trágica pero al mismo tiempo épica jornada del 28 de noviembre de 1809.

http://dl.dropbox.com/u/848435/Historia/poemadelabatalladealba.pdf

martes, 24 de noviembre de 2009

El teniente coronel Philip Cameron herido en la Batalla de Fuentes de Oñoro
Ilustración de Harry Payne, circa 1900.
El teniente coronel escocés Philip Cameron, del Regimiento de infantería 79th (Cameron Highlanders), fue herido en la Batalla de Fuentes de Oñoro el 5 de mayo de 1811, muriendo el 13 del mismo mes. Sus soldados, al verlo caer herido, juraron venganza y lograron hacer retroceder a los franceses hasta la parte baja del pueblo de Fuentes de Oñoro, siendo éstos finalmente expulsados del caserío y concluyendo la batalla con una victoria para los aliados. Lord Wellington y todo su estado mayor asistieron al funeral del carismático Cameron.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Libro sobre Don Julián Sánchez de Paco Cañamero

El periodista y escritor salmantino Paco Cañamero anuncia en el siguiente artículo aparecido hace un tiempo en el diario "Tribuna de Salamanca" la publicación de su nuevo libro, dedicado al personaje de Don Julián Sánchez "El Charro". Mejor dejo que os lo cuente él mismo, que escribe mucho mejor que yo.

El bicentenario de la Guerra de la Independencia pasa de largo, sin que se le haya dado la importancia que tuvo en esta tierra. Y eso que, tanto en la capital como en la provincia, sus huellas son todavía visibles. Es el caso del campo de batalla de Los Arapiles, del impacto de los cañonazos en la Catedral de Ciudad Rodrigo, junto a numerosas zonas de su conjunto histórico mirobrigense; de la explosión del polvorín de la capital que dejó un tremendo hueco en Peñuelas de San Blas y La Vaguada de la Palma. Porque los daños de aquel conflicto, en esta tierra, fueron muy superiores a los de la última Guerra Civil, al no ser Salamanca zona de campo de batalla, aunque sí un foco de represión con heridas todavía abiertas. Uno, durante el último año, ha estado inmerso en recrear episodios de entonces, que verán la luz en Las nieblas del invierno, de donde se extraen estos párrafos: ‘... el ventorro está al lado del Campo de San Francisco, junto a varias casas de labradores. En el interior hay un patio porticado con un pozo en el centro donde los arrieros sacan agua para refrescarse dan de beber a las caballerías ayudándose de grandes herradas. Al lado, bajo una tenada hay unos carros que horas antes llegaron cargados de frutas, verduras o carbón, y en esos momentos descansan los amos antes de emprender el regreso a casa. Por el exterior pasea un grupo de soldados franceses que lucen, salerosos, sus llamativos uniformes y sus altos gorros de charol, junto a ellos va un apuesto sargento que, placenteramente fuma de una pipa y se distingue del resto por sus galones dorados y relucientes sobre el antebrazo rojo de la guerrera. – Bon voyage, monsieur (saluda el apuesto sargento gabacho, rubiales y altiricón, a un caballero charro que pasa por allí subido a una jaca alazana, sin que el charro ni siquiera lo mire). La escena la presencia El Tumbao, quien después de descargar varias sacos de harina en una cercana tahona acude a saciar su sed al ventorro, al que se dirige alegre y sudoroso tras el trabajo. Cantando una charrada entra en el local, en el que únicamente se escuchan los ronquidos de un hombre echado sobre un escaño con síntomas de estar borracho. Entonces, El Tumbao, mientras se acordaba de la madre que parió a los franceses, busca a uno y otro lado. – ¿Quién vive? – Un hombre de paz (responde enseguida una voz seca y ronca desde el interior). – Soy un molinero de Ledesma que acaba de traer harina a Los Tronchos y que quiero posada para mí y la caballería. Pero antes écheme un buen trago de vino. Enseguida sale el tabernero ataviado con un chaleco y la cabeza cubierta por un pañuelo de seda anudado a los cuatro lados y pregunta: – ¿Una charra, un chato o una pinta?
– Una charra.
– ¿De dónde es el vino? ¿De la Sierra? – No, me lo trae desde La Bóveda de Toro un bodeguero llamado Ramón Moyano, al que apodan El Judas. – ¿Y tiene de otros? – Sí, también hay de Fermoselle, pero es mucho más recio. – ¿El Judas le echa agua?
– No falte.
– ¿Dónde está Fermoselle? – Lejos de aquí. A más de seis horas en caballería, en unos cortes del Duero, ya al lado de Portugal. De allí dicen que hubo marineros que fueron con Colón en el Descubrimiento América. El Tumbao miró al hombre dormido en un escaño. – ¿Qué le pasa a ése? – Es un carbonero de Vecinos que se emborrachó anoche, no saben beberlo ni mearlo. Además, se gastó el dinero y le dieron una tunda unos canteros de Villamayor. – ¿Lo espanto? – No, déjalo, que es una mala rapaz y lo mismo tira de navaja, pero como no se despierte pronto, cojo una herrada de agua, se la tiro por la cabeza y verás cómo se le espabila y nos deja en paz’.

domingo, 22 de noviembre de 2009

La tumba de John Beresford

El teniente John Beresford, del regimiento 88th Connaught Rangers, caído en combate durante el asalto a las murallas de Ciudad Rodrigo, fue enterrado en la localidad portuguesa de Almeida siguiendo las órdenes de su tío, el general William Beresford. Justo enfrente de la Pousada, sobre el adarve, podréis ver su tumba, que permanece allí como uno de los pocos monumentos que nos recuerdan las aventuras y las penurias vividas por hombres de distintas naciones entre los años 1807 y 1813 en la península Ibérica.

En el momento de su muerte, el joven teniente avanzaba junto al general Henry Mackinnon, ambos al frente de los regimientos 45th, 74th y 88th.

La inscripción sobre la lápida reza así:

El teniente John Beresford del regimiento 88º pereció a causa de una mina en la brecha de Ciudad Rodrigo, siendo una de las primeras bajas sufridas en la noche del 19 de enero de 1812 y muriendo a la edad de 21 años.
El marqués de Campo Maior hizo de este modo conmemorar la muerte de un familiar querido.


sábado, 21 de noviembre de 2009

Noviembre de 1809


10 de noviembre: el general francés Jacques Lefranc, cogido prisionero en Bailén, murió de fiebres tifoideas en la prisión de Málaga.

18 de noviembre: la caballería francesa al mando del general Sebastiani derrotó a una gran fuerza de caballería española comandada por el general Freire cerca de Ocaña. Fue el mayor combate de caballería de toda la Guerra.

19 de noviembre: el rey José y el mariscal Soult, con el V Cuerpo de ejército de Sebastiani y el VI de Mortier aplastaron al ejército español comandado por el general Areizaga en Ocaña (Toledo).

20 noviembre: El Ejército de la Izquierda del Duque del Parque ocupó Madrid.

23 de noviembre: las brigadas de los generales franceses Mathieu Delabassée y Pierre Louis Marcognet atacaron a la vanguardia del ejército del Duque del Parque en Medina del Campo, forzando a los españoles a retirarse.

28 de noviembre: en retirada tras recibir las noticias de lo ocurrido en Ocaña, el ejército del Duque del Parque se vio atacado por la caballería francesa del general Kellerman en Alba de Tormes (Salamanca). La infantería francesa se unió al ataque y los españoles sufrieron una terrible derrota. El Duque del Parque fue sustituido en el mando por el Marqués de la Romana.

martes, 17 de noviembre de 2009

Aldeanueva de Figueroa 1809

La persona que ha dejado un mensaje mostrándose interesada por lo acontecido en Aldeanueva de Figueroa en noviembre de 1809 puede ponerse en contacto conmigo en el 615 537 288. Estaré encantado de facilitarle un texto relativo a ese asunto que a mí me facilitó José Marcos en su día.

El texto comienza de este modo:

AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL DE ALDEANUEVA DE FIGUEROA
SECRETARÍA

MEMORIA descriptiva de los hechos y sucesos memorables, que acaecieron en esta Villa durante la Guerra de la Independencia completados unos por los escritos y otros por la tradición, que se tiene como verídica pr su conmemoración anual hasta la presente fecha, la cual se remititrá a la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos cumpliendo su llamamiento de fecha 10 de mayo de 1909.

Hechos escritos tal como aparecen de documentos:

El día 5 de noviembre de 1809, al ver los vecinos de esta villa la nube de franceses de infantería y caballería que daban vuelta desde Salamanca de donde se habían retirado por la calzada vieja que atraviesa este pueblo hacia dicha ciudad, abandonaron el pueblo atemorizados huyendo al monte, al caserío de Lagunas Rubias y a los pueblos limítrofes, de suerte que quedaron los franceses por dueños del lugar: y como fuese un crecidísimo número de a pie y de a caballo hicieron un saqueo general, derrotando granos, vinos ganados, muebles y casas y cuanto había, habiendo tirado en tierra, quemado y destruido casi todas las puertas y entre ellas la de la Panera del Pósito que aquí había, que contení entonces 865 fanegas de trigo más un cuartillo, las mismas que robaron y destruyeron, haciendo dicha panera cuadra para los caballos....

Sigue unas nueve páginas más.

Miguel Ángel Martín Mas

domingo, 15 de noviembre de 2009


Battle of Salamanca - July 22nd 1813
Obra de William Heath
Publicado por R. H. Laurie en Londres en 1821

Muestra a Wellington comandando las operaciones durante la batalla de Salamanca y, a la derecha, merece la pena que dediquéis cierta atención a una figura que lleva una capa parda y un sombrero de ala ancha. Podría tratarse de Francisco, el campesino al que años después de la batalla dicen haber conocido Richard Ford y Mesonero Romanos y que afirmaba que había servido como guía a Wellington en la jornada del 22 de julio de 1812. Nótese que en el título del grabado hay una errata en el año de la batalla.



sábado, 14 de noviembre de 2009


The Memorable Battle of Salamanca, 22nd July, 1812
Jas. Whittle & R. H. Laurie
Publicado en Londres en noviembre de 1812

Contiene siete viñetas alusivas a la Batalla y a los episodios de la carga de caballería de Garcihernández y de la entrada de Wellington en Madrid, con un espacio en blanco en el centro, que en otro grabado similar he visto que se utilizaba para escribir un poema.

Existen ejemplares coloreados, como podéis comprobar en la imagen superior, que corresponde a la viñeta más grande.

Las viñetas son las siguientes:

- Marquis Wellington defeating the French at Salamanca.
- General Pakenham charging the enemy's front.
- Death of Major General Le Marchant.
- The French Marshall Marmont wounded.
- Driving the French through the wood.
- Skirmish with the cavalry on the 23rd.
- Surrender of Madrid.


Heath, W. Sutherland, I. Battle of Salamanca, July 22nd 1812
Este grabado es uno de los cincuenta y una que incluye la obra The Martial Achievements of Great Britain and her Allies, from 1799 to 1815, impresa por L. Harrison & J.C. Leigh para J. Jenkins y cuya primera edición data de 1815.

The Battle of Salamanca
Grabado de Henry L'Eveque
Incluido en la obra de Henry L'Eveque Campaigns of the British Army in Portugal, publicada en Londres en el año 1812.
El libro se puede descargar en versión PDF de la Biblioteca Nacional de Portugal a través del siguiente enlace
http://purl.pt/13957

jueves, 12 de noviembre de 2009

Asedio, de Arturo Pérez Reverte

"Al decimosexto golpe el hombre atado sobre la mesa se desmaya". Así comienza la próxima novela de Arturo Pérez Reverte.

Según palabras del autor en una entrevista concedida a El País: "No es una novela histórica ni sobre la guerra de Independencia. Transcurre en el Cádiz del asedio francés, pero es una novela de personajes, de varios personajes con distintas historias cuyas vidas se van cruzando y cuyas actitudes y conflictos enlazan directamente con ahora. Es en ese aspecto una novela contemporánea. La guerra, la Constitución, la parte histórica son sólo el telón de fondo, pero no el objetivo de la novela; no hay nada didáctico en ella". "Hay una trama policiaca, de espionaje, y otra científica, y otra folletinesco-romántica, y otra marina, y otra aventurera". Parece que promete... Reverte en estado puro.

La novela será publicada el próximo 3 de marzo por la editorial alfaguara. Consta de un total de 700 páginas, y está ambientada en el Cádiz de 1811-1812, en el Cádiz del Asedio francés, de la constitución, de la esperanza...

En fin, habrá que esperar todavía para leerla.

Para leer la entrevista completa: El País

viernes, 6 de noviembre de 2009


BATALHA MEMORAVEL ganhada em 22 de Julho de 1812 pelo invensivel Marte Britanico Su Exa. o Snr. Marechal General Lord Wellington Marquez de Torres Vedras


The Battle of Salamanca. Lord Wellington ordering the attack on the left wing of the French army

The French Troops defeated by the British under Lord Wellington at Salamanca



miércoles, 4 de noviembre de 2009

Taking of Ciudad Rodrigo, Jan. 19th 1812


Taking of Ciudad Rodrigo, Jan. 19th 1812
Dibujo y grabado de W. Heath.
Aguatinta de J. C. Stadler.
Publicado en Londres por T. Tegg en abril de 1818.

20 de enero de 1812. La noche pasada las tropas anglo-portuguesas al mando de Lord Wellington han entrado a sangre y fuego a través de las dos brechas abiertas por la artillería de sitio en las murallas de Ciudad Rodrigo. Esta vez Wellington, con casaca roja, pantalón blanco y bicornio emplumado, es representado ataviado con su uniforme de gala y luciendo dos condecoraciones, y no con el habitual capote azul. Junto a él un general británico (la figura tiene cierto parecido con W. Beresford) sostiene un documento que probablemente represente la declaración de rendición de los franceses. Al lado del general inglés se encuentra una figura con casaca azul, bicornio adornado con plumero verde y grandes bigotes, que quizá represente al gobernador francés de la plaza, el general Barrie. Tras el supuesto general francés se encuentran otras dos figuras, una de ellas mostrando gran consternación, y que seguramente son dos edecanes franceses.

Un soldado británico baja la bandera tricolor francesa e iza la Union Jack. Un personaje de grandes bigotes y casaca verde sostiene una bandera rojigualda española, algo imposible, ya que en aquel tiempo esta enseña solamente la empleaba la marina y las fortalezas costeras. Quizá se trate del enlace del gobierno español en el ejército de Wellington, el general Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, o quizá se intente representar al ya por entonces afamado en Inglaterra, Julián Sánchez "El Charro", ya que la bandera española parece estar unida más a una lanza que a un simple mástil.

Sobre las cañoneras y a los pies de Lord Wellington yace un artillero francés, simbolizando la Gran Bretaña victoriosa frente a las huestes del "ogro" napoleónico.

Este grabado, a diferencia del anterior dedicado a Fuentes de Oñoro, no es nada realista pero, desde luego, es un poderoso elemento de ensalzamiento del héroe vencedor en la península Ibérica y en Waterloo.

Ciudad Rodrigo - Reconnoaissance de la bréche


Ciudad Rodrigo - Reconnoaissance de la bréche

Este grabado es uno de los muchos incluidos en la obra en cinco volúmenes France Militaire. Histoire des Armées Françaises de Terre et de Mer de 1792 a 1837, cuyo autor es Abel Hugo y cuya publicación corrió a cargo de Delloye en París en 1838. La escena representa el momento previo al asalto a las murallas de Ciudad Rodrigo el 10 de julio de 1810.

En el grabado vemos como los Chasseurs du Siége franceses, un batallón formado por soldados de elite creado especialmente para el sitio de Ciudad Rodrigo, se preparan para acometer la brecha abierta en la muralla. Al fondo, la guarnición española de la fortaleza se dispone a defenderla, aunque no hubo ocasión, ya que el gobernador de la plaza, el general Andrés Pérez de Herrasti, ordenó izar la bandera blanca. De este modo se evitó que se produjera una matanza en los fosos y que la población civil sufriera la ira de los asaltantes. Por el derrumbe de la muralla se ve subir al cabo Thirion, granadero del 50éme Ligne, y a los soldados Bombois y Billeret, carabineros del 6éme Léger. Los tres soldados sobrevivieron, ya que los españoles no opusieron resistencia, y fueron premiados por el mariscal Masséna por su audacia y fidelidad.

Los soldados en formación van todos equipados con el sable Briquet, lo que nos indica que no soldados de infantería comunes, los conocidos como fusileros, sino soldados de las denominadas compañías de elite: granaderos, voltigueurs, carabineros, que eran los que portaban esta elemento en su equipo como signo de distinción.

martes, 3 de noviembre de 2009

Battle of Foentes D'Onor


Battle of Foentes D'Onor
Taken from the right of the position occupied by the 1st, 3rd, and 7th Divisions on the 5th May 1811.
Dibujo del mayor T. St. Clair
Grabado por C. Turner
Publicado en Londres el 10 de octubre de 1812

Este grabado está publicado apenas un año después de que se librara la batalla que se representa en él, lo que nos da una idea de la importancia de la propaganda en tiempo de guerra, incluso hace doscientos años. La aventura militar británica en la península Ibérica soportó mucha oposición tanto en el parlamento como en las calles y había que demostrar que merecía la pena arriesgar al único ejército del que disponía Gran Bretaña. No olvidemos que el ejército británico era profesional, mientras que las fuerzas de Napoleón se nutrían de levas, llegando a reclutar incluso a muchachos de catorce años para combatir en los distintos frentes que Francia tenía abiertos.

La batalla de Fuentes de Oñoro terminó en tablas, o más bien con ambos bandos considerándose vencedores; es por ello por lo que el nombre de esa localidad salmantina puede leerse en el Arco de Triunfo de París al tiempo que contamos con grabados como éste ensalzando una victoria más de Lord Wellington.

A la izquierda vemos la inconfundible figura del general en jefe del ejército expedicionario británico, con su capote azul y rodeado de sus oficiales de estado mayor, entre ellos un Dragón Ligero, con su uniforme azul y su casco Tarleton adornado en la parte superior con una piel de oso negro y en el lateral con plumas de ganso negro. Se trata de uno de los grabados más realistas de los dedicados a las batallas de Wellington, puesto que está hecho según un dibujo de un mayor testigo de los hechos. La orografía representaba es una fotografía de la realidad, como se puede comprobar si uno se sitúa en tras el caserío de Fuentes de Oñoro con este grabado en las manos y con la misma perspectiva representada en el mismo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ciudad Rodrigo visto por Adam Neale


Adam Neale llegó a la Península Ibérica en agosto de 1808 como médico en el ejército al mando de Arthur Wellesley. Más tarde se unió a la fuerza comandada por John Moore, así que terminó pasando por tierras salmantinas en invierno de ese mismo año. En el año 1809 publicó sus "Letters from Spain and Portugal", uno de los primeros libros dedicados a la Guerra Peninsular junto a los "Sketches" de William Bradford. El libro, aparte de contener sus cartas, incluye también algunos grabados hechos a partir de dibujos realizados durante la campaña, entre ellos éste dedicado a Ciudad Rodrigo.

El 11 de noviembre de 1808 el ejército expedicionario británico cruzó la frontera portuguesa y comenzó su avance hacia Ciudad Rodrigo. El general Moore fue recibido por el gobernador de la fortaleza y agasajado en una de las mejores casas de la ciudad. A la mañana siguiente el general británico se alojó en la casa del cura de San Martín de Yeltes, que le contó que justo un año antes había hecho lo propio "el infame general Loison, y después el general Junot y otros generales franceses". El 13 de noviembre Moore entró en la ciudad de Salamanca, donde se dispuso a esperar el reagrupamiento de su fuerza.

El grabado muestra a la infantería británica cruzando el puente de Ciudad Rodrigo y a algunos oficiales a caballo y muleros portugueses cruzando por un vado que se encuentra junto al puente. Al fondo se ve la Sierra de Gata, que junto con el realismo de la orografía y del perfil de la fortaleza, de la que destaca el Castillo, nos indica que el artista fue testigo de la escena representada, como sabemos por la participación de Neale en la campaña. Los caballos tienen las colas cortadas, como era costumbre entre los británicos. Junto a la muralla se ven unos edificios con chimeneas echando humo, probablemente fábricas de curtidos.

En esa ocasión los británicos entraron en un Ciudad Rodrigo que todavía estaba en manos de sus aliados españoles, es por eso por lo que las tropas avanzan desfilando hacia el interior de la fortaleza. De hecho, los británicos no tuvieron ningún problema para entrar, pero sí para salir, ya que los mirobrigenses confiaban en que las tropas extranjeras se iban a quedar para defender la fortaleza y les decepcionó enormemente ver cómo se marchaban camino de Salamanca al día siguiente.

La siguiente vez que el ejército británico entró en Ciudad Rodrigo fue en enero de 1812, y en esa ocasión lo hicieron a sangre y fuego, ya que la fortaleza estaba entonces defendida por una guarnición francesa.

Battle of Salamanca, 22nd July 1812


Battle of Salamanca, July 22nd, 1812
Dibujo y grabado de W. Heath.
Aguatinta de J. C. Stadler.
Publicado en Londres por T. Tegg en abril de 1818.
Este grabado lo conservo, junto a otros, incluido en el libro The Wars of the Duke of Wellington; Narrative Poem, by Dr. Syntax, publicado en 1821.

Lord Wellington aparece en primer plano, a galope, probablemente dirigiéndose a dar órdenes directas a alguno de sus generales, como realmente ocurrió en la Batalla de Salamanca. Se le representa con su clásico sobretodo azul oscuro, ya que en campaña tenía la costumbre de vestir de forma sencilla y con prendas más bien civiles. Le sigue su estado mayor, representado en este caso por un oficial de caballería ligera (chacó, sable curvo y casaca azul) y por un oficial con casaca roja y pluma blanca adornando su bicornio propia del estado mayor. Al fondo a la derecha se ve una unidad de caballería ligera británica. Heath los representa con el busby típico de los Húsares británicos, pero en la batalla de Salamanca no hubo ninguna unidad de este tipo. Seguramente el artista quería representar una unidad de Dragones Ligeros, que en 1812 iban equipados con el casco tipo tarleton. Sobre el terreno yace un soldado francés y otro aparece curándose sus heridas junto a una cureña de cañon destrozada en los combates. Los bigotes y la coleta en el cabello de esas dos figuras son elementos que las intentan identificar como tropa francesa. El color verde de la casaca de estas dos figuras es fantasía, puesto que ya fueran de infantería o artillería imperial, deberían llevar casaca azul oscuro. Tras el edecán de Wellington vestido con casaca roja podemos ver una bandera rojigualda española. Se trata de otra licencia del artista, puesto que por esa época el ejército español portaba enseñas blancas adornadas con la roja cruz de San Andrés. La bandera rojigualda era solamente empleada por los barcos y por las fortalezas costeras. Bajo esa bandera marcha la infantería de la 3ª División del V Ejército español, al mando del general Carlos España, en la que estaba integrada la Brigada mixta de Julián Sánchez. A la izquierda observamos a la infantería británica y francesa en pleno fragor del combate, con el perfil monumental de Salamanca al fondo. El polvo del terreno y el humo producido por los disparos de las piezas artilleras y por los fusiles de la infantería parece que logran oscurecer el sol, pero no del todo, porque unos rayos iluminan al héroe de la jornada, al titán que logró acabar con el ogro Napoleón tres años después de su aclamada victoria en Salamanca.

domingo, 1 de noviembre de 2009

A View Taken in Hyde Park

"A View Taken in Hyde Park" (Henry Somerset, 7th Duke of Beaufort)
Dibujado y publicado por Richard Dighton.
Grabado coloreado publicado en 1817.
(322 mm x 252 mm)

Otro grabado del perro que llego a ser tan popular entre la clase alta londinense y que fue recogido por Lord Henry Somerset en el campo de batalla de Salamanca, tras la muerte de su dueño, un oficial francés.

Años después de la guerra el marqués y la marquesa de Worcester todavía paseaban a su mascota Sancho por el céntrico parque londinense de Hyde Park, donde probablemente se cruzaban en alguna ocasión con Wellington, cuya residencia, Apsley House, se encontraba junto a una de las entradas del parque.

Sancho

Inicio con ésta una serie de entradas que quiero agrupar bajo el epígrafe LA MEMORIA GRABADA DE LA GUERRA PENINSULAR EN SALAMANCA. Espero que os guste esta iniciativa que va a permitir que se pueda acceder de forma gratuita y permanente a la contemplación de los grabados que se publicaron en Gran Bretaña y Francia para conmemorar distintos episodios de la Guerra Peninsular en mi ciudad y provincia.

"Sancho"

Grabado coloreado de Clark&Dubourg según un dibujo de H. B. Chalon, pintado para la princesa de Gales, publicado el 29 de agosto de 1814 por Edward Orme, Bond Street, Londres.

El grabado muestra al perro Sancho, propiedad de la Marquesa de Worcester, recogido en el campo de batalla de Salamanca por el Marqués de Worcester (Henry Somerset, 1792-1853, séptimo Duque de Beaufort en 1835). El perro se encontraba junto al cadáver de un oficial francés y fue hallado exhausto y medio muerto de hambre. Costó mucho arrancar al animal del lado de su amo, al que, según parece, le era fiel en extremo.

Al fondo vemos una catedral de Salamanca totalmente imaginada por el artista y como se libra la Batalla de Los Arapiles o de Salamanca, con las tropas británicas uniformadas de rojo y las francesas de azul. Junto al perro hay material militar abandonado por los combatientes (balas de cañón, una pistola, un sable roto, una cartuchera). El animal lleva un sobre en la boca con el remite "Para mi dueño". El oficial francés, habiendo previsto que podía caer en combate, seguramente dejó instrucciones para invitar a alguien a ser el nuevo dueño de su querida mascota. Sancho tuvo suerte, ya que tras la muerte de su amo terminó en manos de Lord Henry Somerset, ayuda de campo de Wellington entre 1812 y 1814, que se llevó el perrito a Inglaterra para regalárselo a su esposa.

Storming of Ciudad Rodrigo


Mi participación en la exposición "La Nación Recobrada. La España de 1808 y Castilla y León", organizada por la Junta de CyL y ubicada primero en Salamanca y luego en Valladolid, consistió en la redacción de tres fichas catalográficas. Os dejo una de ellas, que me han dicho que ha gustado bastante, acompañada de la pieza expuesta.

Heath, W. Sutherland, I. Storming of Ciudad Rodrigo [19 de enero 1813], 1815. Grabado iluminado. Salamanca. Museo Municipal de Historia de la ciudad.

Este grabado es uno de los cincuenta y una que incluye la obra
The Martial Achievements of Great Britain and her Allies, from 1799 to 1815, impresa por L. Harrison & J.C. Leigh para J. Jenkins y cuya primera edición data de 1815.
A las siete de la tarde del 19 de enero de 1812 (el grabado contiene la errata “1813”) una columna de infantería comandada por el general Henry Mackinnon (compuesta por los regimientos 45º, 74º y 88º) marchó a toda prisa hacia la segunda paralela, dispuesta para el asalto a las murallas de Ciudad Rodrigo. La brecha abierta en la muralla resultó ser lo suficientemente grande como para que pudiera pasar por ella un grupo de, por lo menos, cien hombres. Pero los franceses habían intentado obstruir el paso construyendo un parapeto a la izquierda y dejando cortado el adarve a la derecha, aunque no dispusieron de tiempo suficiente para completar esta última medida defensiva. Cuando la cabeza de la columna llegó al foso, el asalto se detuvo durante unos instantes, porque se dieron cuenta de que faltaban los hombres que cargaban con las escaleras de asalto, aunque éstos se incorporaron rápidamente al ataque. Al llegar a lo alto del derrumbe, se produjo la explosión de una gran mina y, un instante después, explotó otra más pequeña. El general Mackinnon, habiendo asegurado de forma brillante la posesión de la brecha y no encontrando mayor oposición por parte del enemigo en ese sector, ordenó al regimiento 88º que avanzara hacia la derecha por el adarve mientras él hacía lo propio hacia la izquierda, al mando del 74º. Cuando se encontraba trepando por un parapeto, que se había levantado para obstaculizar el acceso al adarve, un polvorín del enemigo, situado muy cerca de la brecha, voló por los aires. El general Mackinnon se encontraba cerca del teniente Beresford momentos antes de la explosión, y se oyó que le decía: “ven, Beresford, eres un buen soldado, avanzaremos juntos”. Se cree que Mackinnon se mantuvo vivo toda esa noche. Su cadáver no se encontró hasta la mañana siguiente, cubierto de horripilantes heridas y con la piel completamente abrasada. El general Picton ordenó que lo enterraran en la brecha, pero posteriormente su cuerpo fue trasladado por los oficiales de los Coldstream Guards hasta la cercana localidad de Espeja, donde fue enterrado con honores militares por sus camaradas de regimiento.




English Manners and French Prudence


Hoy os traigo un grabado que representa un episodio acaecido cerca de Ciudad Rodrigo y que tiene como protagonistas a la caballería británica y a la francesa.

MODALES INGLESES Y PRUDENCIA FRANCESA
DRAGONES FRANCESES PUESTOS EN JAQUE POR UN SALTO ESTILO BELVOIR
UNA ESCENA TOMADA DEL NATURAL CERCA DE CIUDAD RODRIGO EN SEPTIEMBRE DE 1811

El jinete inglés que está cruzando el Águeda dice: "¡Adiós señores!"

Este jinete es Charles Somerset Manners, por eso hace el juego de palabras en el título con "English Manners"
(Modales ingleses) frente al apellido "Manners". El regimiento de Somerset cubrió las operaciones del Sitio inglés de Ciudad Rodrigo (enero de 1812) y tuvo varios encuentros con la caballería francesa.

Y los franceses dicen:

"¡Por Júpiter!"
"¡Pero bueno!"
"¡Qué diablo de inglés!"
"¡Cómo es posible!"

La caballería ligera se utilizaba, entre otras cosas, para labores de exploración. A Charles Somerset lo sorprende en plena faena la caballería francesa. El inglés es tan buen jinete que cruza el Águeda gracias a un impresionante salto con su caballo, dejando a los franceses con dos palmos de narices.