viernes, 3 de septiembre de 2010

En la Isla de Elba






Este verano pasé parte de mis vacaciones en la mediterránea Isla de Elba, donde los ingleses mantuvieron prisionero a Napoleón desde mayo de 1814 hasta febrero de 1815, cuando el Emperador logró escapar para iniciar la Campaña de los Cien Días, que concluiría con la Batalla de Waterloo y un nuevo exilio, esta vez en la remota Isla de Santa Elena.

Las dos residencias de Napoleón en Elba, la Palazzina dei Mulini y la Villa San Martino, se pueden visitar, pero debo advertiros que, en mi opinión, las exposiciones que se guardan en estos dos edificios no merecen mucho la pena y que éstos no se conservan en muy buen estado.

No obstante, merece realmente la pena visitar la Isla de Elba, ya que es un verdadero paraíso natural. Además, resulta muy evocador subir las empinadas calles de Portoferraio, la capital, para llegarse hasta la Palazzina dei Mulini e imaginarse al Emperador en la terraza del edificio oteando el horizonte esperando un barco que lo devolviera a Francia para recuperar su trono.

La Villa San Martino, la residencia estival de Napoleón, se encuentra enclavada en un hermoso valle que el Emperador recorría a lomos de su caballo árabe Tauris y que ahora podemos recorrer en bicicleta de montaña.

La primera imagen es un grabado de 1814 con el título Journey to Elba Island que se exhibe en el museo la Palazzina dei Mulini.

La segunda imagen en la Palazzina dei Mulini, la residencia principal de Napoleón, situada en la parte más alta de la ciudad de Portoferraio.

La tercera imagen es una placa colocada a la entrada de la Palazzina dei Mulini.

La cuarta imagen es la entrada de la Villa San Martino, la residencia estival del Emperador.


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