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domingo, 22 de mayo de 2011

The Peninsular War Atlas by Colonel Nick Lipscombe

The Peninsular War saw some of the bloodiest fighting of the Napoleonic Wars. Despite the exposure given this theatre the soldiers who fought there have received little public recognition. The bicentennial commemorations of this war, aim to bring the war to wider recognition, bringing the Spanish, Portuguese and British together in remembering the dead, and re-examining the war in a balanced way. This atlas has been put together over the last decade by Colonel Nick Lipscombe of the British Army, who is based in Spain and is the chairman for the official organisation in charge of the commemorations. His 30 years of military service have allowed him to bring a unique perspective to this first complete atlas of the war. The mapping is of very high standard, and he has re-evaluated several battles in collaboration with Spanish authorities, and academics, and presents new interpretations of the sources. The 160 maps are accompanied by a text narrating the entire war. This title is a must for anyone interested in Napoleonic history.





domingo, 3 de octubre de 2010

Catálogo de la Exposición "La Ciudad frente a Napoleón"

Catálogo de lujo para que la muestra del Bicentenario perdure en el tiempo
mondrián / david rodríguez
http://www.tribuna.net/

La alabada exposición sobre el Bicentenario del Sitio de Ciudad Rodrigo La ciudad frente a Napoleón, organizada por el Ayuntamiento, tiene desde ayer un catálogo a su altura. Han tenido que pasar algo más de cuatro meses para que el ejemplar estuviera listo, pero después de varias dificultades, principalmente económicas, por fin ha visto la luz. Ayer se presentaba de forma oficial en el salón de sesiones del Ayuntamiento, con la presencia del alcalde de Ciudad Rodrigo, Javier Iglesias, de varios miembros de la Corporación municipal, de Gonzalo González, presidente de Adecocir, y de los que han creado esta obra de arte, liderados por José Ramón Cid Cebrián, comisario de la exposición, Françesc Pintado, asesor de la misma, y Manuel Delgado Sánchez-Arjona, ideólogo de este formato de catálogo.

Se trata de un volumen de 350 páginas en el que aparecen todas y cada una de las 600 piezas que conforman la muestra, en el mismo orden que en el palacio de Los Águila, en un esfuerzo titánico, “casi proeza”, según Cid Cebrián, pero “necesario para que no quedara amputado“. Así, aunque la exposición es algo efímero (acabará el 12 de diciembre), permanecerá de forma íntegra en el tiempo. Javier Iglesias lo califica “de cinco estrellas, como la exposición”, y “una de las ediciones culturales más importantes editada en nuestra ciudad“.

Si este volumen ve la luz es gracias a la participación desinteresada de numerosos mirobrigenses, ya que todas las fotografías y textos han sido colaboraciones gratuitas. En materia de imágenes han participado todas las casas fotográficas de Miróbriga, además de instituciones a las que pertenecen las piezas de la muestra. Mientras, en la elaboración de los textos, y las fichas de cada pieza han colaborado de forma especial los miembros del Centro de Estudios Mirobrigenses, como Ángel Luis Calabuig, Carlos García Medina, Françesc Pintado, José Ignacio Martín Benito, José Ramón Cid Cebrián, María Ángeles Azqueta, Miguel Ángel García, Miguel Ángel Martín Más, Manuel Delgado Sánchez-Arjona, Pilar Magadán Chao, y Tomás Domínguez Cid. El libro incluye una colaboración de Marqués de Douro, heredero del ducado de Wellington y Ciudad Rodrigo.

Lo único que se ha pagado es su impresión, y como el resto del catálogo, ha sido “made in la comarca de Ciudad Rodrigo”, como decía ayer en la presentación Gonzalo González, de Adecocir.

En total, la inversión ha sido de 18.000 euros, sufragados el 80% por la asociación para el desarrollo de la comarca de Ciudad Rodrigo, Adecocir, y el 20% restante por el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo. En un principio el catálogo iba a ser pagado por la Diputación de Salamanca, pero finalmente, esta institución ha editado una compilación de estudios anexa al catálogo, que se presentará mañana también en el salón de sesiones del Ayuntamiento. Al financiarse el catálogo con fondos Leadercal, no se puede poner a la venta de forma independiente. Pero lo que va a hacer el Ayuntamiento es vender la compilación de estudios de la Diputación, y de regalo adjuntar este catálogo. De momento, la tirada inicial del volumen es de 1.600 ejemplares.

Con la presentación ayer del catálogo, y el lunes de la compilación de estudios, la exposición podrá perdurar en el tiempo. Así, además, los asistentes al congreso internacional La Guerra de la Independencia en el Valle del Duero: los asedios de Ciudad Rodrigo y Almeida, que arrancará el martes, podrán llevarse un recuerdo físico de la muestra, que ya superado los veinte mil visitantes.

martes, 10 de agosto de 2010

Napoleon's Army - Lucien Rousselot


La editorial Andrea Press acaba de sacar a la venta un libro conteniendo todas las ilustraciones de Lucien Rousselot dedicadas al ejército de Napoleón.

Creo que es una buena oportunidad, sobre todo porque el precio es de tan solo 60 euros, algo que no es habitual en un libro de las características y el contenido que tiene éste.

Aunque he trabajado para esta editorial en el pasado, no he tenido nada que ver con la edición de este libro, así que por eso me atrevo a recomendarlo fervientemente.

Hay edición con textos en inglés y edición con textos en francés.

http://www.andrea-miniatures.com/market/AspsProductos/Detalle.asp?IdProductoDetalle=1510

martes, 5 de enero de 2010

Memorias de un prisionero de guerra inglés


El historiador Manuel Moreno Alonso, especialista en el periodo napoleónico y biógrafo de José Bonaparte, ha preparado la edición de las memorias del general inglés Andrew Thomas Blayney, apresado por los franceses en Andalucía y que, como preso, recorrió toda la España ocupada de sur a norte en 1810.

En el bicentenario de los hechos que relata, «España en 1810. Memorias de un prisionero de guerra inglés» (Renacimiento) es el título de este libro que en su época alcanzó una enorme popularidad, ya que, según sus editores, «no deja de ser un tipo de libro de viajes y de aventuras en el que se encuentran interesantes observaciones sobre España y los españoles durante la guerra».

Estas observaciones no se ven libres del tópico, como señala en esta edición Moreno Alonso, al referirse a cómo el general inglés, cuyo «mediano conocimiento de la lengua española le permitió captar en directo aspectos y detalles de los españoles que le dan a su relato una indudable autenticidad», creyó que las tropas españolas no combatían los domingos.

Blayney describe la acción de Fuengirola (Málaga), en la que cayó prisionero y en la que, entre los días 12 y 15 de octubre de 1810, una pequeña guarnición de polacos, a las órdenes de los franceses, contuvo a un ejército hispano-luso-germano-británico mucho mayor al mando del propio Blayney.

El general inglés describe el sitio de Cádiz tras la caída de Sevilla en manos francesas en enero de 1810, cuenta cómo campesinos armados hicieron retroceder a las águilas napoleónicas en la Serranía de Ronda y el «gran descontento» de la ciudad de Málaga tras ser ocupada por los franceses. Igualmente detecta Blayney la desconfianza que los ingleses suscitaban entre los españoles.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Ian Fletcher Battlefield Tours




No sé si os he hablado ya en alguna ocasión de mi buen amigo Ian Fletcher. Ian es uno de los escritores dedicado a la historia militar más conocido en los países de habla inglesa. Además lleva una empresa de tours de campos de batalla (Ian Fletcher Battlefield Tours) que trae a británicos, estadounidenses, canadienses y australianos a los escenarios bélicos de toda Europa, desde Los Arapiles hasta Balaclava. Echad un vistazo a su Web y veréis los planes que tiene para 2010:

http://www.ifbt.co.uk/

Hemos trabajado juntos en documentales y libros, y siempre que viene a Los Arapiles quedamos para que me presente a sus viajeros y para ponernos al día al respecto de nuestras vidas y, sobre todo, de cómo van las cosas por Los Arapiles y por Waterloo, esos campos hermanos por los que nos hemos paseado tanto y escrito lo propio.

En una de las fotos me está entregando su último trabajo, publicado por The Folio Society, THE CAMPAIGNS OF WELLINGTON, tres magníficos volúmenes primorosamente escritos y presentados que son uno de los tesoros de mi biblioteca. Gracias, Ian, nadie cuenta mejor que tú las andanzas de Wellington.

http://www.foliosociety.com/bookcat/347/COW/campaigns-of-wellington

lunes, 23 de noviembre de 2009

Libro sobre Don Julián Sánchez de Paco Cañamero

El periodista y escritor salmantino Paco Cañamero anuncia en el siguiente artículo aparecido hace un tiempo en el diario "Tribuna de Salamanca" la publicación de su nuevo libro, dedicado al personaje de Don Julián Sánchez "El Charro". Mejor dejo que os lo cuente él mismo, que escribe mucho mejor que yo.

El bicentenario de la Guerra de la Independencia pasa de largo, sin que se le haya dado la importancia que tuvo en esta tierra. Y eso que, tanto en la capital como en la provincia, sus huellas son todavía visibles. Es el caso del campo de batalla de Los Arapiles, del impacto de los cañonazos en la Catedral de Ciudad Rodrigo, junto a numerosas zonas de su conjunto histórico mirobrigense; de la explosión del polvorín de la capital que dejó un tremendo hueco en Peñuelas de San Blas y La Vaguada de la Palma. Porque los daños de aquel conflicto, en esta tierra, fueron muy superiores a los de la última Guerra Civil, al no ser Salamanca zona de campo de batalla, aunque sí un foco de represión con heridas todavía abiertas. Uno, durante el último año, ha estado inmerso en recrear episodios de entonces, que verán la luz en Las nieblas del invierno, de donde se extraen estos párrafos: ‘... el ventorro está al lado del Campo de San Francisco, junto a varias casas de labradores. En el interior hay un patio porticado con un pozo en el centro donde los arrieros sacan agua para refrescarse dan de beber a las caballerías ayudándose de grandes herradas. Al lado, bajo una tenada hay unos carros que horas antes llegaron cargados de frutas, verduras o carbón, y en esos momentos descansan los amos antes de emprender el regreso a casa. Por el exterior pasea un grupo de soldados franceses que lucen, salerosos, sus llamativos uniformes y sus altos gorros de charol, junto a ellos va un apuesto sargento que, placenteramente fuma de una pipa y se distingue del resto por sus galones dorados y relucientes sobre el antebrazo rojo de la guerrera. – Bon voyage, monsieur (saluda el apuesto sargento gabacho, rubiales y altiricón, a un caballero charro que pasa por allí subido a una jaca alazana, sin que el charro ni siquiera lo mire). La escena la presencia El Tumbao, quien después de descargar varias sacos de harina en una cercana tahona acude a saciar su sed al ventorro, al que se dirige alegre y sudoroso tras el trabajo. Cantando una charrada entra en el local, en el que únicamente se escuchan los ronquidos de un hombre echado sobre un escaño con síntomas de estar borracho. Entonces, El Tumbao, mientras se acordaba de la madre que parió a los franceses, busca a uno y otro lado. – ¿Quién vive? – Un hombre de paz (responde enseguida una voz seca y ronca desde el interior). – Soy un molinero de Ledesma que acaba de traer harina a Los Tronchos y que quiero posada para mí y la caballería. Pero antes écheme un buen trago de vino. Enseguida sale el tabernero ataviado con un chaleco y la cabeza cubierta por un pañuelo de seda anudado a los cuatro lados y pregunta: – ¿Una charra, un chato o una pinta?
– Una charra.
– ¿De dónde es el vino? ¿De la Sierra? – No, me lo trae desde La Bóveda de Toro un bodeguero llamado Ramón Moyano, al que apodan El Judas. – ¿Y tiene de otros? – Sí, también hay de Fermoselle, pero es mucho más recio. – ¿El Judas le echa agua?
– No falte.
– ¿Dónde está Fermoselle? – Lejos de aquí. A más de seis horas en caballería, en unos cortes del Duero, ya al lado de Portugal. De allí dicen que hubo marineros que fueron con Colón en el Descubrimiento América. El Tumbao miró al hombre dormido en un escaño. – ¿Qué le pasa a ése? – Es un carbonero de Vecinos que se emborrachó anoche, no saben beberlo ni mearlo. Además, se gastó el dinero y le dieron una tunda unos canteros de Villamayor. – ¿Lo espanto? – No, déjalo, que es una mala rapaz y lo mismo tira de navaja, pero como no se despierte pronto, cojo una herrada de agua, se la tiro por la cabeza y verás cómo se le espabila y nos deja en paz’.

jueves, 29 de octubre de 2009

La Corogne, Les Aigles en Galice


Hoy he recibido este libro, probablemente uno de los primeros ejemplares disponibles, cortesía de su autora, Natalia Griffon de Pleineville. Unas 600 páginas profusamente ilustradas dando cuenta de la campaña que terminó en La Coruña con la muerte del general Moore y con la vuelta a casa del primer ejército expedicionario británico de la guerra peninsular. Esta obra es, sin duda, uno de los mejores y más bellos trabajos que se han publicado en mucho tiempo de los dedicados a la época napoleónica. Si ya es un honor que mi nombre aparezca en los agradecimientos y que objetos y grabados de mi colección ilustren el libro, imaginaos como debe sentirse la autora al ver que por fin ha cobrado vida esta maravilla editorial.

Querida Natalia, mi más sincera expresión de admiración y enhorabuena y mil gracias por acordarte de enviarme un ejemplar de tu soberbio trabajo.

Y si alguno no conoce a esta historiadora de la época napoleónica, os remito a la presentación que de Natalia hizo en su día nada más y nada menos que David Chandler:

http://www.napoleonicsociety.com/english/NataliaGriffon.htm

El libro lo podéis adquirir directamente a través de la editorial francesa

http://www.lelivrechezvous.com/

Y seguro que en Librería Arenas de La Coruña tendrán un buen montón de ejemplares disponibles.

http://www.libreriaarenas.com/

viernes, 23 de octubre de 2009

Diario de la Guerra de la Independencia en Valladolid


Hoy me han hecho llegar la edición facsímil del diario de Francisco Gallardo, publicado bajo el título NOTICIA DE CASOS PARTICULARES OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, AÑO 1808 Y SIGUIENTES. La presentación es de Ricardo Robledo, la introducción de Ronald Fraser y la edición de Caja Duero.

lunes, 19 de octubre de 2009

Escoceses en la Brecha Grande


Resulta que mi amigo Jorge está pintando una figura de 54mm de un soldado escocés para construir una viñeta del asalto a una de las brechas de Ciudad Rodrigo en la noche del 19 de enero de 1812 y me ha pedido algo de información al respecto. Bien, aquí la dejo para el resto de interesados.

Jorge, como sabes, la Brecha Grande fue asaltada por la 3ª División angloportuguesa, y tienes suerte, ya que en ella estaban integrados dos regimientos escoceses: el 74th Highland Foot (Brigada Mackinnon) y el 94th Scotch Brigade Foot (Brigada Campbell). El 74th sufrió veintiéis bajas y el 94th sesenta y nueve.

La mala noticia es que si tu figura lleva kilt, debes saber que en 1812 ninguno de esos dos regimientos llevaba esa típica prenda escocesa, ya que la habían sustituido en 1809 por los pantalones del resto de la infantería de línea británica aunque a veces lo sustituían con pantalones con el diseño del tartan de cada regimiento. Eso es lo que dice la teoría, claro. Un escocés asaltando Ciudad Rodrigo lo mismo llevaba unos pantalones hechos con cualquier tela que se hubiera agenciado en Portugal, normalmente tela marrón propia de los hábitos de los frailes.

Por supuesto, ambos regimientos llevaban casaca roja. El 74th llevaba cuello, puños y vivos blancos y el 94th en verde los mismos elementos.

Para conocer con todo detalle la uniformidad de las tropas británicas durante las guerras napoleónicas os recomiendo el libro BRITISH NAPOLEONIC UNIFORMS. THE FIRST COMPLETE ILLUSTRATED GUIDE TO UNIFORMS, FACINGS AND LACE de C. F. Franklin y publicado por The History Press.

domingo, 4 de octubre de 2009

La guerra anglo-estadounidense de 1812 (War of 1812)


El 18 de junio de 1812, apenas dos días después de que el ejército de Wellington liberara la ciudad de Salamanca de la presencia de tropas napoleónicas, los Estados Unidos de América declararon la guerra al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda.

Esta entrada nos dará una idea de que la Guerra de la Independencia o Guerra Peninsular, y por ende lo acontecido en Salamanca entre 1808 y 1813, fue un episodio más de una verdadera primera conflagración mundial.

Todo lo referente a la Guerra de 1812 está muy bien explicado en el libro cuya portada acompaña esta entrada.

La Guerra anglo-estadounidense de 1812 (también conocida como Guerra anglo-americana o Guerra de 1812 (War of 1812, en inglés) fue una guerra que enfrentó a los Estados Unidos contra el Reino Unido y sus colonias canadienses, que lucharon entre 1812 y 1815 por tierra y mar. Estados Unidos declaró la guerra al Reino Unido el 18 de junio de 1812.

Sabiendo que no tenían mucho que hacer contra la poderosa Royal Navy, los estadounidenses planearon asediar Canadá por tierra. La guerra empezó con muy poca ventaja para los Estados Unidos, ya que sus intentos por invadir (y anexionar) Canadá fueron repetidamente repelidos. La milicia estadounidense se mostró inefectiva y el alto mando incompetente a lo largo de la guerra, salvo en el último año de la misma.

Pese a un bloqueo marítimo inicial de los británicos en el litoral oriental que arruinó el comercio estadounidense, éstos últimos consiguieron finalmente el control naval del lago Erie y el lago Champlain, previniendo así cualquier amenaza de una invasión a gran escala desde el norte. Los británicos lograron penetrar en partes de Maine y Washington D.C. haciendo arder sus edificios públicos, incluyendo la Casa Blanca y el Tesoro. Los estadounidenses destruyeron las fuerzas británicas compuestas de nativos americanos en el noroeste y el sureste, y en los últimos días derrotaron decisivamente un importante ataque británico sobre Nueva Orleans.

Con la derrota de Napoleón en 1814, y el estancamiento en los frentes, ambas naciones llegaron un acuerdo de paz que devolvía las fronteras a su statu quo de preguerra. En Canadá esta guerra se recuerda como una victoria, al evitar la conquista de sus vecinos del sur, mientras que en Estados Unidos es celebrado como el nacimiento de un nuevo espíritu de unidad nacional de la joven nación y una importante demostración de fuerza internacional que haría que desde Londres no se volviera a cuestionar la independencia estadounidense.

Fuente: Wikipedia


martes, 11 de agosto de 2009

Manuscrito encontrado en Zaragoza


Hoy siento ganas de traer a este Blog al conde Jan Potocki y a su obra Manuscrito encontrado en Zaragoza, novela escrita por el conde polaco Jan Potocki y una de las grandes principales joyas de la literatura fantástica de todos los tiempos en la que la historia arranca en el sitio de Zaragoza. En ella aparece retratada la España del siglo XVIII, con majos, inquisidores, marquesas y endemoniados... En español tenéis ediciones en Valdemar y en Alianza de Bolsillo.

El conde Jan Potocki nació el en castillo de Pików, en Podolia (región entonces polaca, posteriormente anexionada por Ucrania), de familia noble. Sus primeros estudios los cursó en su país, recibiendo una sólida educación, y a los doce años fue enviado a Suiza para continuarlos en Ginebra y Lausana, donde se inició en el conocimiento de las ciencias y en los estudios literarios y lingüísticos. Los años de su educación suiza despertaron en el joven aristócrata una curiosidad por las ciencias yun sentimiento cosmopolita de la vida. A su regreso a Polonia abrazó la carrera militar, como era costumbre en la nobleza. Ingresó en la Academia Militar de Viena, pero pronto la abandonó para consagrarse a las dos pasiones que iban a dominarle hasta su muerte: los viajes y los estudios. Decidido a saberlo todo, no tardó en poseer una cultura enciclopédica, y un dominio de casi todas las lenguas modernas, además de las clásicas. Al mismo tiempo, el joven conde Potocki se contagió del espíritu liberal y progresista que imperaba en la ilustrada de la corte polaca, cuyo soberano, Estanislao Augusto, era uno de los protectores de la masonería, a la que pertenecían algunos de los grandes señores de la nobleza. Algunas damas compartían ese espíritu, entre ellas la princesa Isabel Lubomirska, con una de cuyas hijas, la princesa Julia, se casaría Potocki pocos años después.

Cuando se suicidó en 1815, el viajero, político y conspirador, científico y arqueólogo Jan Potocki, dejó muchos textos inéditos. Una vida extraña. Y esa misma extrañeza envolvió y envuelve a su libro más célebre: El manuscrito encontrado en Zaragoza, que empezó a bosquejar en torno a 1797. Entre 1804 y 1805 aparecieron unas pruebas de imprenta en San Petersburgo, pero hubo que esperar algunos años para que pudiese hablarse de ese texto y de un libro; en 1809, se publicaron fragmentos en alemán.

Así comienza la historia:

Como oficial del ejército francés, me tocó asistir al sitio de Zaragoza. Pocos días después de la toma de la ciudad, habiendo avanzado hasta un lugar algo apartado, descubrí una casita de uy buen aspecto, que en un principio pensé no habría sido visitada aún por ningún francés.
Tuve la curiosidad de entrar, y llamé a la puerta, pero al ver que no estaba cerrada, la empujé y entré. Aunque llamé y busqué por toda a casa, no encontré a nadie. Sin duda se habían llevado todo lo que poseía algún valor, y ya no quedaban sobre las mesas y en los muebles más que objetos sin importancia. En un rincón advertí, sin embargo, esparcidos por el suelo varios cuadernos escritos, y al echarles una ojeada comprobé que contenían un manuscrito en español. Aunque mi conocimiento de esa lengua es escaso, sabía de ella lo necesario para darme cuenta de que era un texto entretenido, en el que se hablaba de bandidos, de almas en pena, y de adictos a la cábala; pensé que nada mejor que distraerme de las fatigas de la campaña que la lectura de una novela extraña. Y convencido de que el curioso manuscrito no volvería ya a su legítimo dueño, no vacilé en apropiármelo.
Días después nos vimos forzados a abandonar Zaragoza, y habiéndome alejado desgraciadamente del cuerpo principal del ejército, tuve la mala suerte de ser apresado con mi destacamento por el enemigo. Creí llegada mi última hora. Cuando llegamos al lugar donde nos conducían, los españoles comenzaron a despojarnos de nuestros objetos. Les rogué que me permitieran conservar una sola cosa, que nada podía servirles: el manuscrito que había encontrado. Aunque al principio no parecían dispuestos a ello, acabaron pidiendo la opinión de su capitán, que en cuando vio el libro vino hacia mí para agradecerme el haber conservado intacto un manuscrito que él tenía en gran estima, pues contenía la historia de uno de sus antepasados. Le conté entonces cómo había llegado a parar a mis manos, y apenas lo hube hehco me llevó con él a su casa, donde pasé una temporada, muy bien tratado, y le rogué que me tradujese el libro al francés. Lo que sigue es su traducción, que yo escribí bajo su dictado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Fray Perico en la Guerra


Ya estoy de vuelta, pero no sé si alguien me ha echado de menos, imagino que no, los pocos que lean este Blog seguro que andan de playita y chiringuito, que es justo por donde a mí me gustaría andar.

Lo cierto es que últimamente no he tenido ni ganas ni tiempo como para introducir nuevas entradas en el Blog, pero intentaré dar cuenta de por dónde he paseado mis huesos últimamente. A destacar las visitas al Sitio Historico de los Arapiles de Natalia Griffon, editora de la revista francesa "Gloire et Empire", y de un grupo de turistas de campos de batalla comandado por el historiador británico Ian Fletcher. También he pasado por Lerma, en Burgos, donde he tenido ocasión de encontrarme con el bueno de Diego Peña, que aparte de estar al frente del Asador Casa Brigante es probablemente el mejor conocedor de las andanzas del Cura Merino y su partida. No os perdáis su asador decorado con sables napoleónicos, su deliciosa comida y sus amenas historias.


Pero hoy quiero hablaros de Fray Perico y su Borrico, ese libro infantil que estoy seguro de que todos conocéis. Bueno, de ese libro y de los otros cinco de la serie creada para la colección "El Barco de Vapor" por el talentoso autor Juan Muñoz Martín.

Casi todos los escolares españoles han leído las aventuras de ese fraile franciscano que vive en Salamanca durante la ocupación napoleónica. En la ciudad de Salamanca existe un Instituto Municipal de Educación, al que creo que ahora le han cambiado el nombre por el de Fundación Salamanca Ciudad de Saberes, y quizá sería una buena idea que desde esa institución se organizaran actividades relacionadas con Fray Perico en los colegios salmantinos durante los años en los que se cumplen doscientos años de lo acontecido durante la Guerra de la Independencia.

Fray Perico y su Borrico
Sinopsis:
Siglo XIX. Los veinte frailes de un convento de Salamanca viven haciendo el bien y repartiendo lo poco que tienen. La irrupción de fray Perico y de su borrico Calcetín va a trastornar su tranquilidad.

Fray Perico en la Guerra
Sinopsis:
La acción transcurre en Salamanca durante la Guerra de la Independencia (1808-1812). Roban la imagen de San Francisco y el borrico de fray Perico. Este pacífico monje se ve envuelto en una guerra que no entiende para rescatar a su burro y al santo.

Fray Perico y Monpetit
Sinopsis:
Una vez que la guerra de Independencia ha terminado, Fray Perico ayuda a dos de sus enemigos franceses.

Fray Perico en la Paz
Sinopsis:
La Guerra de la Independencia española ha terminado, pero ha dejado el convento lleno de tejas rotas, de agujeros, la torre torcida y nada con que alimentarse. Los frailes tendrán que buscar soluciones para comer y arreglar el monasterio.

Fray Perico, Calcetín y el guerrillero Martín
Sinopsis:
En el convento de fray Perico aparece un extraño personaje, armado con un trabuco. Los soldados franceses le persiguen. ¡Es Juan Martín, El Empecinado!

Fray Perico y la Primavera
Sinopsis:
La llegada de la primavera revoluciona a fray Perico y a sus compañeros. Y es que la primavera no solo lleva al convento las flores y el buen tiempo, sino también a unos ladrones un tanto atípicos y hasta a unos soldados franceses.

Para saber más cosas sobre Fray Perico y la obra de Juan Muñoz Martín puedes visitar

www.frayperico.com


lunes, 22 de junio de 2009

Wellington en Valladolid


Acabo de llegar a casa y me lo he encontrado en el buzón. No pude ir a la presentación, me tocó pasar otra noche más de hospital con mi padre y no estaba el cuerpo como para conducir, aunque solo fuera hasta Valladolid. Ya leí las pruebas en su día pero ahora, con el libro en las manos, siento de nuevo ganas de sumergirme en la narración de esa campaña que tuvo uno de sus puntos culminantes en la Batalla de Los Arapiles. Se trata del primer libro de Miguel Ángel García García, un libro escrito con profundo conocimiento del tema y en el que se narra una campaña militar casi vivida en carne propia. Miguel Ángel me entenderá. Gracias y enhorabuena amigo.


El 1 de julio de 1812 entra en la villa de Alaejos Arthur Wellesley, futuro Lord Wellington, encabezando un ejército de 50.000 hombres. Viene en persecución del ejército francés comandado por el Mariscal Marmont, duque de Ragusa. Durante los próximos seis meses Valladolid será uno de los principales escenarios de la ambiciosa campaña militar, emprendida por Wellington, para expulsar al ejército invasor de la Península Ibérica. Los ejércitos ocuparán toda la provincia ocasionando innumerables desgracias a la población, se volarán los diversos puentes que se levantan sobre el río Duero y Pisuerga e incluso Wellington estará a punto de perder la vida en Castrejón de Trabancos, durante la jornada del 18 de julio de 1812. Sólo la retirada momentánea de las tropas francesas de la provincia, tras la derrota en Arapiles, y la proclamación y jura de la Constitución de 1812, compensará, en parte, los daños ocasionados por ambos ejércitos tras su paso por Valladolid.


Precio 12,00 Euros

Distribución MAXTOR S.L.:
Tel: +34 983 343 087
Fax: +34 983 305 233
pedidos@maxtor.es
Venta: en librerías
Tel: +34 983 343 211 - Ext: 263

jueves, 18 de junio de 2009

Napoleonic Wars in Cartoons



Hoy he recibido este libro de Mark Bryant: Napoleonic Wars in Cartoons. Una maravilla de volumen que contiene más de 300 caricaturas en blanco y negro y en color que dan cuenta de la guerra propagandística y de insultos que se libró paralelamente a la de los campos de batalla durante la época napoleónica. Por supuesto, el personaje más caricaturizado y ridiculizado es el propio Napoleón.

domingo, 19 de abril de 2009

La rocambolesca pero verdadera historia del sargento Mayoral

En plena conmemoración del bicentenario de la lucha de España frente a la invasión de las tropas napoleónicas, no está de más recordar un episodio acaecido en el contexto de los prisioneros españoles retenidos en Francia. En el Archivo Diocesano de Barcelona se custodia la documentación sobre un caso rocambolesco. Fue protagonizado por el sargento abulense de nacimiento y salmantino de adopción Francisco Mayoral. Un grupo de investigadores del Archivo Diocesano halló el original del proceso de la Inquisición contra el sargento Mayoral en sus dependencias. Durante más de veinte años, el equipo ha investigado todo lo que aparece sobre este personaje en el archivo y el resultado es La Inquisición y el falso cardenal de Borbón, el español que burló al Imperio Napoleónico, una monografía de más de quinientas páginas, publicada en 2005 en la Ciudad Condal. En el segundo año de Guerra de la Independencia, el sargento primero Francisco Mayoral fue hecho prisionero por los franceses tras la caída de Ciudad Rodrigo (10 de julio de 1810) y trasladado a Francia junto con otros prisioneros, entre ellos doce frailes. Mayoral observó que por el camino no eran pocos los que daban camisas, zapatos y dinero a los religiosos, los cuales en la cárcel recibían un trato especial. En Pau, fingió estar enfermo y con un alférez se fugó hasta Irún, pero dos españoles al servicio de José Bonaparte los apresaron y devolvieron a Francia. En Bayona respondió a las preguntas del comandante de la ciudad declarando que era franciscano. Fue enviado a prisión y el alférez quedó recluido en un castillo. El carcelero y su mujer obsequiaron a Mayoral con buenos guisados y vino, dando aviso a una monja que dispuso un cuarto separado de las demás celdas y un trato especial, dinero, una sotana y chocolate a la taza por la tarde. Así pasó diez días hasta que junto con veintiséis eclesiásticos fue trasladado a Cahors. En el hospital de Cahors no dudó en confesar e impartir la extremaunción. Las monjas del hospital le tenían como a un santo, lo que despertó la curiosidad del vicario general. Mayoral repitió al vicario que era fraile y, además, organista y fabricante de órganos. Al vicario se le iluminó la cara al instante: “¿Usted nos querrá arreglar el órgano de la catedral? Yo haré las diligencias para ver si puede quedarse aquí, luego hablaré con el señor obispo para alcanzar su paga y ver cómo hemos de componer todo lo referido”. El obispo dio su aprobación, asignándole una paga diaria y prometiendo una gratificación al acabar el trabajo. Una vez en la catedral, comenzó a tocar probando todos los registros –el astuto Mayoral sabía interpretar algunas piezas- asegurando que el órgano estaba muy dañado pero que podría repararlo. A continuación pidió 600 reales para comprar herramientas y solicitó permiso para que otro preso del hospital le hiciera de ayudante. Mayoral y su asistente –otro sargento- empezaron a desbaratar el órgano, sin que quedara un solo tubo en pie. El engaño duró cuatro meses. Viendo el vicario general que el órgano estaba cada vez más echado a perder, llamó a Mayoral para recriminarle que había mentido y causado un gran gasto y que debía marcharse. Cosa que hizo Mayoral pidiendo permiso al comisario de guerra para trasladarse a Brive. El dinero entregado por el Obispo para la reparación fue gastado principalmente en prostitutas y alcohol. En Brive se presentó al subprefecto diciendo que no se encontraba bien, por lo que fue enviado al hospital. Un barcelonés, interesándose por él, le invitó a acompañarle al palacio de mademoiselle Isella Amabili para una velada. Allí merendó el falso padre franciscano, conversó sobre la guerra e interpretó “algunos valses, contradanzas y una obertura”. El barcelonés se excusó, alegando tener que atender unas ocupaciones y dejó a Mayoral solo con la señora. A la dama le pareció que tener un sacerdote en su palacio a su servicio sería de mucha más conveniencia y caridad cristiana que dejarlo como detenido en el hospital. Hizo las gestiones necesarias y Mayoral pasó a vivir en el palacio de la Amabili, que le tomó gran afecto y lo colmó de toda clase de atenciones, probablemente también carnales. Un día, a Mayoral se le ocurrió fingir una carta, escrita por él mismo, que simulaba venir de Cádiz para el cardenal Luis María de Borbón, la cual fue leída por la noble dama, quedando ésta tremendamente impresionada. Mayoral le pidió que guardara secreto de que él era el cardenal Luis María de Borbón (primo del rey Fernando VII y presidente de la Regencia, el gobierno patriota español durante la Guerra de la Independencia y con sede en Cádiz). El resto de los cuatro años que Mayoral pasó en Francia mantuvo esta hábil farsa, engañando a todas las autoridades civiles y militares, llegando incluso a cartearse en una ocasión con la emperatriz María Luisa, archiduquesa de Austria y esposa de Napoleón, y cambiando de lugar en cuanto aparecían fundadas sospechas de su falsedad, bien porque algunos le reconocían como sargento, bien porque otros conocían al auténtico cardenal de Borbón, con el que el sargento guardaba un gran parecido. En Bourges, ya no pudo Mayoral hacer creíbles sus embustes por más tiempo y en una carreta de bueyes fue conducido a España. El capitán general de Cataluña ordenó su ingreso en la prisión de la Ciudadela de Barcelona. El 6 de diciembre, la Auditoría General del Ejército inició el proceso contra el impostor y el 18 de agosto de 1816 se le denunció al Tribunal de la Inquisición de Barcelona. El interrogatorio duró unos dos años. Argumentaba Mayoral en su defensa que lo que hizo fue por mofarse de los franceses, que tanto daño habían causado a los españoles, pero el Santo Oficio consideró la falsa administración de sacramentos y las suplantaciones y engaños para obtener dinero. En este país la iniciativa y la audacia nunca fue algo a valorar por parte de la autoridad de turno, sino más bien lo contrario. Así y todo, Mayoral no recibió tormento, pero debido a la prolongada estancia en una celda insalubre contrajo la tuberculosis. El 6 de octubre de 1818 se le condenó a ser desterrado de la Península por espacio de cuatro años y enviado al hospital de Ceuta, con la obligación de confesar y comulgar durante los mencionados cuatro años en cada una de las grandes festividades litúrgicas. En 1820, con el advenimiento del Trienio Liberal, la Inquisición quedó disuelta y todos sus presos liberados. Mayoral, misérrimo, decepcionado y enfermo abandonó la prisión y ahí se pierde su pista... ¿Lograría volver a Salamanca donde esperaría reunirse de nuevo con su familia? No lo sé, pero rastreando los libros de difuntos de las parroquias de Salamanca me encontré con esto: En los veintiséis días de el mes de enero de 1822 di sepultura eclesiástica a un hombre, por orden de la justicia real, que murió de repente y sin ser visto en casa de Antonio Parro, casa de posada; dixeron llamarse Francisco y ser del lugar de las casas del Sapo de este obispado; sin dar más razón de él en dicho mesón. Y para que conste lo firmo ut supra. Joseph Antonio Muñoz, cura párroco de la parroquia de Santiago de Salamanca. ¿Es posible que este hombre que muere en enero de 1822 en una posada salmantina sea Francisco Mayoral? Desde luego, lo que sí sabemos es que, si Mayoral logró llegar a Salamanca, aquí no encontró ni a su esposa ni a su padre, que habían muerto durante sus años de cautiverio en Francia y luego en España. Las memorias de Mayoral se publicaron años después de finalizado el conflicto pero durante casi doscientos años se ha creído que esas memorias eran una ficción de corte picaresco. En el año 2008 la editorial Espuela de Plata (Sevilla) las ha vuelto a publicar en su colección "Vidas Pintorescas" con un interesantísimo estudio introductorio de Fernando Durán López.

viernes, 27 de marzo de 2009

Fosas comunes de La Grande Armée en Vilnius



Ayer recibí, de parte de un agradecido visitante al campo de batalla de Los Arapiles, el libro Vilnius 1812. From Beyond the Grave y otro regalo inesperado, un botón del 85º regimiento francés de infantería de Línea de los muchos encontrados en las fosas comunes de la Grande Armée localizadas en Vilnius en el año 2002. Os adjunto la noticia tal como la dieron en su día:

Hallan una fosa común en Lituania que alberga restos de miles de soldados del Ejército napoleónico

VILNIUS


Expertos trabajan en uno de los hallazgos arqueológicos más excepcionales de la Historia:
una fosa común en Vilnius, la capital de Lituania, que alberga restos de miles de soldados que perecieron durante la desastrosa retirada de las tropas napoleónicas de Moscú en 1812, según informa el diario 'The Guardian'.
El descubrimiento ofrece valiosísima información acerca de las condiciones y circunstancias de una de las operaciones militares más trágicas de la historia. Por ello, arqueólogos lituanos y expertos galos en ciencia forense están trabajando con los restos de unos 2.000 jóvenes soldados del Ejército francés, que murieron de frío, hambre y enfermedades durante la terrible campaña de Napoleón Bonaparte en Rusia.
"Es una oportunidad única para probar algunas claves históricas de la retirada", ha explicado el profesor Olivier Dutour, antropólogo de la Universidad de Marsella a cargo del proyecto de exhumación. "Estamos mirando directamente a la Historia".

Hallazgo por casualidad
La fosa fue descubierta hace un año durante los trabajos de instalación de líneas telefónicas en la ex base militar soviética de Vilnius. Los trabajadores encontraron pilas de huesos en un diámetro de 100 metros.
Al tratarse de una antigua zona del Ejército Rojo, en un principio se creyó que se trataba de los cadáveres de víctimas del genocidio nazi o estalinista. Sin embargo, fragmentos de botones, ropas y otros artefactos enseguida revelaron que se trataba de cadáveres de hace casi 200 años, cuando las tropas bonapartistas atravesaron Lituania huyendo de los rusos en diciembre de 1812.
“No todos los uniformes son franceses. También hay portugueses, italianos, suizos... Soldados de quizás veinte nacionalidades diferentes”, ha explicado Olivier Poupard, de la Embajada francesa en Vilnius.


Trabajos de exhumación
El frío del pasado invierno retrasó los trabajos de exhumación, pero en los últimos meses se han iniciado los trabajos sobre esta fosa que se cree que es la mayor de la era napoleónica hallada en Europa.
Ya han sido recuperados los cadáveres de unos 1.700 soldados, de edades comprendidas entre los 15 y los 25 años. En total, hay unos 2.000 cuerpos enterrados en masa en la trinchera que los hombres de Napoleón construyeron en junio de 1812 para fortificar Vilnius, cuando el emperador francés se disponía a invadir Rusia.
El empeño de Napoleón por conquistar Rusia se topó con el frío invierno de esas tierras. Sólo sobrevivieron 50.000 de los 614.000 hombres que formaban parte de la campaña Ante esta situación, Napoleón decidió abandonar a sus hombres a su suerte, y huyó, escoltado por lituanos a los que proporcionó dos pistolas explicándoles que él, Napoleón, no podía ser capturado vivo.

Debate entre los historiadores

Durante años, los historiadores han estado divididos acerca de si el frío obligó realmente a la retirada o si se trató de una excusa de Napoleón para encubrir que la campaña en Rusia fue una soberana metedura de pata.
El professor Dutour ha explicado que el hallazgo refuerza la primera hipótesis. “Los resultados confirman que se registraron temperaturas extremas en este periodo. Napoleón afirmó que ordenó la retirada a causa del frío. Y está claro que algunos de los soldados llegaron a estar a 40 grados bajos cero antes de morir”.

Soldados españoles

Aunque las nacionalidades de los cuerpos no están claras, se cree que la fosa contiene restos de jóvenes reclutados por Napoleón en toda Europa, ente ellos españoles, lituanos, polacos, austriacos, alemanes y croatas.
Estos restos serán enterrados en el cementerio de Vilnius, tal vez el mes que viene, aunque decisiones políticas y diplomáticas podrían retrasarlo.
Los análisis de los esqueletos no sólo están proporcionando valiosa información histórica, sino también acerca de la alimentación, condiciones físicas y enfermedades que existían en el siglo XIX en toda Europa.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Napoleón y la Locura Española


Llevaba tiempo viendo en la librería la obra de François Malye Napoleón y la Locura Española. Nunca le hice mucho caso, la verdad. Ayer me lo regalaron. No mostré mucho entusiasmo con el regalo y, además, para abundar en mi estupidez y soberbia, sin leer nada más, incluso me permití pensar que la traducción no era buena al ver que el capítulo 4, dedicado al mariscal Masséna, llevaba el título "El hijo podrido de la victoria".

Me preguntaba horrorizado cómo habían podido llegar a traducir "El hijo podrido de la victoria" por "L'enfant chéri de la victoire" (el niño mimado de la victoria), el sobrenombre del mariscal que yo conocía. Menudo idiota, si uno lee el libro, se aprende que los soldados de Masséna le cambiaron el sobrenombre por el de "L'enfant pourri de la victoire" (el hijo podrido de la victoria) para dar cuenta de su amor por el saqueo y la rapiña. Yo lo desconocía, y la ignorancia y los prejuicios me hicieron juzgar precipitadamente el que es un muy buen trabajo de traducción por parte de Tomás Onaindia.

Me he leido el libro de una tirada y puedo decir que es muy recomendable y entretenido. Además, es una fórmula original para contar la guerra napoleónica en España, ya que se ha hecho desde la perspectiva de las biografías de ocho personajes del Imperio: Junot, Soult, Masséna, Dupont, José Bonaparte, Fournier-Sarlovèze, Hugo y Bugeaud. Me encantado la parte dedicada al general Fournier, ese húsar pendenciero e indisciplinado que tantas juergas se corrió por Salamanca y que estuvo al frente de una de las cargas principales en la batalla de Fuentes de Oñoro.


Más títulos interesantes en www.edaf.net

viernes, 6 de marzo de 2009

La Batalla de Vitoria 1813. El Fin de la Aventura



Emilio Larreina, quien más sabe sobre la batalla de Vitoria, acaba de publicar con la editorial Almena
La Batalla de Vitoria 1813. El Fin de la Aventura. Muy recomendable, os lo aseguro, conozco a Emilio y su estupendo trabajo de muchos años.

http://www.libreria-almena.com

jueves, 5 de marzo de 2009

Libro sobre la Batalla de Espinosa de los Monteros

Mis buenos amigos de www.batalladeespinosa.info me han enviado el libro La batalla de Espinosa de los Monteros Memorias de D. Nicolás Barquín Arana, Abad de Pechón. Con este nombre es conocido en Espinosa un manuscrito realizado alrededor de 1845 por D. Nicolás Barquín Arana, natural de la Villa y que con el transcurso de los años obtuvo la dicha dignidad eclesiástica de Abad en la villa de Pechón (Cantabria).

Dicho D. Nicolás, en unas “memorias que sirvan a la posteridad”, como indican en su primer folio, hace un recorrido por la historia de la Villa y sus habitantes, siendo de gran interés la parte central del escrito, dedicado a lo sucedido en España, la provincia de Burgos y, fundamentalmente, durante los terribles días de la batalla de Espinosa, que vivió en primera persona desde su casa en el centro de la localidad.

El manuscrito ha sido amablemente puesto a disposición de los historiadores por su propietaria, Dª Mª del Socorro Samperio, guardiana celosa de su integridad durante muchos años.En dichas memorias se aportan interesantes datos históricos sobre las unidades presentes, desarrollo de la batalla, personajes históricos con los que convivió ( una parte del estado mayor español se alojó en su casa)... Pero, quizá, lo más impactante es la minuciosa descripción de la ocupación de la Villa por los franceses y sus consecuencias. Bajo mi modesto punto de vista es un relato bastante objetivo de la situación, no sigue la línea de demonización del enemigo tan recurrente en la historiografía de la época, pues considera que había buena y mala gente en los dos bandos. Un documento muy interesante y una splo de aire fresco entre tantos libros de historia general de la Guerra de la Independencia que se están publicando con el dichoso Bicentenario.