domingo, 9 de agosto de 2009

Wellington, un Lord en Madrid



La revista "Madrid Histórico" me invitó a participar en su número 5, y yo acepté gustosamente con un artículo que titulé "Wellington, un Lord en Madrid", que da cuenta de lo ocurrido en las jornadas posteriores a la entrada triunfal de Wellington y su ejército en la capital de España el 12 de agosto de 1812. La victoria en la Batalla de Salamanca, librada el 22 de julio de 1812, fue, desde luego, la llave que abrió las puertas de Madrid al ejército aliado de británicos, portugueses y españoles, y el motivo de la huída del rey José Napoleón I a Valencia.

Portada del número 5 de la revista "Madrid Histórico" http://www.revistamadridhistorico.com/

Entrada triunfal de Wellington en Madrid, 12 de agosto de 1812 (W. Hilton). El Lord escribió a un amigo desde Madrid en 1812: “Me encuentro entre un pueblo loco de alegría. Dios me mandó esta buena suerte que ojalá continúe y pueda ser el instrumento para asegurar su independencia y felicidad”. En septiembre de ese año Wellington era nombrado Generalísimo de los ejércitos españoles y en junio de 1813 derrotaba a los franceses en Vitoria, batalla que provocó que el Rey José Napoleón se viera forzado a abandonar su efímero reino.


Armas de las Guerras Napoleónicas


El amigo Françesc nos sigue deleitando e instruyendo con su Blog dedicado al armamento empleado en las guerras napoleónicas:

http://www.guerrasnapoleonicas.blogspot.com/

Después de picar en este enlace no sé si os acordaríes de volver por aquí, puesto que tanto las explicaciones como las fotografías forman una auténtica enciclopedia del tema.

En la foto tres ejemplares de sables empleados por la infantería francesa.



jueves, 6 de agosto de 2009

Arturo Pérez Reverte en el XL Semanal del 3 de agosto de 2009


Destrozando la memoria

ARTURO PÉREZ-REVERTE, XLSemanal 03 de Agosto de 2009

Les hablaba la semana pasada de manipulaciones históricas y de museos desaparecidos, o pasados por el tamiz del pacifismo simplón, de telediario y foto de periódico, que tanto nos pone. Y al final, por falta de espacio, me quedé con ganas de mencionar también otra clase de museos, esta vez al aire libre: los escenarios de sucesos históricos. Alguna vez hablé aquí del magnífico trabajo de conservación que el Gobierno belga hace en Waterloo, escenario de la última batalla napoleónica. Menos el museo local y la colina artificial del León, desde donde puede abarcarse con la vista todo el terreno, el lugar está intacto. Ni una casa más, o casi, desde 1815. Eso hace posible un continuo ir y venir de visitantes: turistas, aficionados, historiadores, colegios y gente así. En España, como saben, la situación suele ser la opuesta. Esas cosas tienen mala prensa; no sólo por confusiones ideológicas, sino también, y sobre todo, por ignorancia y desidia. Ni siquiera el franquismo, con todos sus trompeteos y fastos imperiales, se interesó por esos lugares. Excepto los monumentos y placas de la Cruzada contra los rojos malvados, lo demás importaba un carajo. Casi todos los monumentos conmemorativos de la historia de España los debemos a iniciativas cultas del siglo XIX y principios del XX. Eso dura hasta hoy. El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, pidió y obtuvo el año pasado, en plena demagogia del Bicentenario, textos para placas que señalarían lugares notables del 2 de Mayo; y que, año y pico después, ni están colocadas ni se las espera. Mientras que en París no hay apenas calle sin mención de que allí murió Fulanito Dupont luchando contra los nazis, las ciudades italianas están salpicadas de alusiones a los que cayeron sotto il piombo tedesco, y a los republicanos españoles se los recuerda más en Francia que en España. Mucha gente, políticos analfabetos sobre todo, cree que se trata de recordar batallitas del abuelo Cebolleta. Por eso desprecian y degradan lugares que podrían servir como atracción turística y como lección viva de Historia y de memoria. Ahí están, entre muchos, los ejemplos de Las Navas de Tolosa, Arapiles, Bailén –chalets adosados por todas partes–, o la atrocidad que se está haciendo con el paisaje histórico de Numancia, con el proyecto de un polígono industrial que destrozará lo que en cualquier país decente sería de cuidado exquisito y visita obligada para escolares. O el parque eólico marino que se instalará, como si no hubiera otro lugar en toda la costa, exactamente en las aguas donde se libró el combate del cabo Trafalgar. Desparrame este, el de los molinos eólicos –subvencionados con fondos públicos y con mucho interés privado mojando en la salsa–, que pende sobre algunos de los pocos lugares de importancia histórica que nos quedan intactos. Como Uclés. El caso de Uclés clama al cielo. Aparte de que el pueblo sea de una belleza espectacular con sus calles medievales, sus murallas y monasterio, y de que desde sus alturas pueda contemplarse un paisaje extraordinario, allí tuvieron lugar dos acontecimientos importantes en la historia de España. Uno fue la batalla famosa en la que, el año 1108, un ejército almorávide compuesto de murcianos, valencianos y cordobeses bajo el mando de Tamin Yusuf saqueó la ciudad después de hacer picadillo en la llanura a un ejército castellano, cortando tres mil cabezas cristianas entre las que se contaban las de García Ordóñez –el enemigo del Cid– y el infantito don Sancho, hijo del rey Alfonso VI. Y setecientos años más tarde, en 1809 y exactamente en el mismo sitio, las tropas francesas mandadas por los generales Ruffin y Villatte destrozaron al ejército español del Centro, que mandaban los zánganos incompetentes del general Venegas y el duque del Infantado, haciendo una carnicería de juzgado de guardia. Ese doble campo de batalla, bajo los muros mismos de Uclés, se encuentra milagrosamente intacto; igual que estaba, no hace dos siglos, sino nueve. Y acabo de enterarme de que hay un proyecto, apoyado por la Junta de Castilla-La Mancha, para instalar un parque eólico con torres de 121 metros de altura a tres kilómetros y medio de allí, sobre la sierra vecina. Reventando no sólo ese magnífico paisaje histórico y natural, sino también el del cercano parque arqueológico de Segóbriga. Con fondo de molinillos dando vueltas. Flop, flop. Imaginen la foto. Confieso, de todas formas, que lo de Uclés lo tengo como asunto personal. Porque también en sus campos se libró una tercera pajarraca, ésta ficticia. O de pastel. Allí, debido precisamente a lo limpio del lugar y su belleza, se situó la escena de la batalla de Rocroi durante el rodaje de la película Alatriste. Así que calculen. Ponerle molinos de fondo al paisaje donde transcurre mi escena favorita, cuando Viggo Mortensen, hecho polvo como sus colegas, le dice al franchute: «Decid al señor duque de Enghien que agradecemos su oferta, pero éste es un tercio español». O sea. Me llevan los diablos.

En la foto el monasterio-fortaleza de Uclés, donde tuvo su centro de mando el general Venegas.

Visita al Sitio Histórico de Los Arapiles de Natalia Griffon de Pleineville



Natalia Griffon de Pleineville, una experta ruso-francesa en las guerras napoleónicas, visitó el Sitio Histórico de Los Arapiles el pasado 26 de julio. Natalia trabaja en París como editora para la editorial de temas de historia militar Le Livre Chez Vous, estando al cargo de una de las mejores revistas especializadas en las campañas de la época napoleónica: "Gloire et Empire".

Aquí os dejo el enlace con esta prestigiosa editorial parisina:

www.lelivrechezvous.com

Propuesta de declaración de BIC para el paso del Esla y el puente de Castrogonzalo


Los procuradores socialistas por la provincia de Zamora presentaron una proposición no de Ley (PNL) en las Cortes regionales a través de la que quieren instar a la Junta de Castilla y León a la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del puente de Castrogonzalo y del Paso del Esla entre Castrogonzalo, Castropepe y Benavente.

BENAVENTE (ZAMORA), 5 (EUROPA PRESS)

El procurador Martín Benito, el concejal de Castrogonzalo Arturo Rodríguez Vela y la concejal de Benavente Puri Fraile presentaron hoy esta PNL sobre la que subrayaron "la dimensión europea" de una serie de acontecimientos que rebasan la historia nacional.

Según el PSOE el paso del Esla jugó un destacado papel en los acontecimientos de la Guerra de la Independencia, en la conocida campaña de Sir John Moore en la Península Ibérica. En los episodios conocidos como "la carrera de Benavente", en los últimos días de diciembre de 1808, intervienen personalidades de talla internacional, tales como el propio Napoleón -durante su corta estancia en España-, el comandante en jefe del ejército británico en la Península, sir John Moore, los mariscales franceses Ney y Bessiéres, el general Lefebvre -que fue apresado en el combate del Esla- y otros muchos militares cuyas memorias son una importante fuente documental para reconstruir la historia de las Guerras napoleónicas en general y de la Independencia en particular.

En estos acontecimientos jugó un papel crucial el puente de piedra, uno de cuyos tramos fue volado por los ingleses para impedir el paso del ejército francés. Precisamente, la importancia del puente o puentes de Castrogonzalo es ponderada por los numerosos informes que sobre él se realizaron a lo largo de la Edad Moderna. Así, en 1735, se dice que es "el más preciso en el Reino", expresión que también utiliza en 1779 Francisco Javier del Mazo en 1779.

El ilustrado Antonio Ponz, lo define como "uno de los pasos más necesarios de toda España, para Galicia, Asturias y no se debe diferir más su perfecta reedificación". Fue reconstruido a finales del siglo XVIII por los célebres arquitectos Diego de Ochoa y Juan de Sagarvinaga.

La pretensión de conseguir la declaración BIC para el paso del Esla, en la categoría de "sitio histórico", la fundamenta el PSOE en una extensa memoria que relata los acontecimientos vividos a finales de 1808. El procurador Martín Benito señala que la provincia de Zamora no tiene ningún "sitio histórico" declarado de los siete que cuenta la comunidad.

A este respecto, apuntó que su grupo ha presentado en las Cortes otros dos lugares relacionados con la Guerra de la Independencia -el cerro de Moclín, en Medina de Rioseco, donde tuvo lugar la célebre batalla del 14 de julio de 1808 y el Teso de San Francisco de Ciudad Rodrigo, donde se ubicaron las baterías francesas e inglesas en los sitios de 1810 y 1812, respectivamente.

Martín Benito abogó por integrar estos lugares dentro de los "Sitios napoleónicos", que mueven anualmente miles de turistas europeos, en torno a lugares relacionados con las guerras de Napoleón.

Respecto a la provincia de Zamora, el procurador recordó que su grupo tiene previsto presentar también la declaración para el "Campo de la Verdad", en Zamora, ligado al sitio del rey don Sancho en 1072 y está a la espera de que se debata la PNL sobre la declaración BIC de la "Batalla de Toro" (1476), que significó el triunfo de los Reyes Católicos sobre Alfonso de Portugal y puso fin a la Guerra de Sucesión a la Corona de Castilla.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Botón de general británico



Alguien me ha preguntado si sabía cómo eran los botones de un general británico durante la Guerra Peninsular. Lo más práctico será que os enseñe un ejemplar donado al Aula de Interpretación de la Batalla de Los Arapiles por Jorge, mirobrigense, buen amigo y apasionado del tema de la Guerra de la Independencia, que lo encontró por casualidad cuando andaba de picnic en la provincia de Valladolid. Hace poco se ha encontrado otro exactamente igual en los Pirineos franceses.

Si queréis una recomendación bibliográfica para saber algo más sobre los generales de Wellington, puedo remitiros al libro de Osprey

Wellington's Generals, de Michael Barthop e ilustrado por Richard Hook.

Fray Perico en la Guerra


Ya estoy de vuelta, pero no sé si alguien me ha echado de menos, imagino que no, los pocos que lean este Blog seguro que andan de playita y chiringuito, que es justo por donde a mí me gustaría andar.

Lo cierto es que últimamente no he tenido ni ganas ni tiempo como para introducir nuevas entradas en el Blog, pero intentaré dar cuenta de por dónde he paseado mis huesos últimamente. A destacar las visitas al Sitio Historico de los Arapiles de Natalia Griffon, editora de la revista francesa "Gloire et Empire", y de un grupo de turistas de campos de batalla comandado por el historiador británico Ian Fletcher. También he pasado por Lerma, en Burgos, donde he tenido ocasión de encontrarme con el bueno de Diego Peña, que aparte de estar al frente del Asador Casa Brigante es probablemente el mejor conocedor de las andanzas del Cura Merino y su partida. No os perdáis su asador decorado con sables napoleónicos, su deliciosa comida y sus amenas historias.


Pero hoy quiero hablaros de Fray Perico y su Borrico, ese libro infantil que estoy seguro de que todos conocéis. Bueno, de ese libro y de los otros cinco de la serie creada para la colección "El Barco de Vapor" por el talentoso autor Juan Muñoz Martín.

Casi todos los escolares españoles han leído las aventuras de ese fraile franciscano que vive en Salamanca durante la ocupación napoleónica. En la ciudad de Salamanca existe un Instituto Municipal de Educación, al que creo que ahora le han cambiado el nombre por el de Fundación Salamanca Ciudad de Saberes, y quizá sería una buena idea que desde esa institución se organizaran actividades relacionadas con Fray Perico en los colegios salmantinos durante los años en los que se cumplen doscientos años de lo acontecido durante la Guerra de la Independencia.

Fray Perico y su Borrico
Sinopsis:
Siglo XIX. Los veinte frailes de un convento de Salamanca viven haciendo el bien y repartiendo lo poco que tienen. La irrupción de fray Perico y de su borrico Calcetín va a trastornar su tranquilidad.

Fray Perico en la Guerra
Sinopsis:
La acción transcurre en Salamanca durante la Guerra de la Independencia (1808-1812). Roban la imagen de San Francisco y el borrico de fray Perico. Este pacífico monje se ve envuelto en una guerra que no entiende para rescatar a su burro y al santo.

Fray Perico y Monpetit
Sinopsis:
Una vez que la guerra de Independencia ha terminado, Fray Perico ayuda a dos de sus enemigos franceses.

Fray Perico en la Paz
Sinopsis:
La Guerra de la Independencia española ha terminado, pero ha dejado el convento lleno de tejas rotas, de agujeros, la torre torcida y nada con que alimentarse. Los frailes tendrán que buscar soluciones para comer y arreglar el monasterio.

Fray Perico, Calcetín y el guerrillero Martín
Sinopsis:
En el convento de fray Perico aparece un extraño personaje, armado con un trabuco. Los soldados franceses le persiguen. ¡Es Juan Martín, El Empecinado!

Fray Perico y la Primavera
Sinopsis:
La llegada de la primavera revoluciona a fray Perico y a sus compañeros. Y es que la primavera no solo lleva al convento las flores y el buen tiempo, sino también a unos ladrones un tanto atípicos y hasta a unos soldados franceses.

Para saber más cosas sobre Fray Perico y la obra de Juan Muñoz Martín puedes visitar

www.frayperico.com