martes, 27 de octubre de 2009

Toro visto por William Bradford



La excursión del sábado pasado nos permitió gozar de la visión de Toro que el capellán William Bradford llevó a su cuaderno de esbozos y que luego se incluiría como una hermosa aguatinta en el libro Sketches of the Country, Character and Costume in Portugal and Spain made during the Campaign of the British Army in 1808 and 1809.

Así vio esta ciudad el reverendo de Storrington:

Toro es una ciudad muy antigua situada en la orilla norte del Duero, a unas siete leguas al oeste de Valladolid. La altura sobre la que está situada es una continuación de la tierra fracturada que constituye la orilla del río y forma un accidente muy peculiar del terreno. Estos promontorios tan abruptos parecen tener su origen en algún tipo de convulsión de la naturaleza; una conjetura, apoyada por la tradición, habitual en Toro, es que en tiempos antiguos se produjo un terremoto.

La ciudad contiene casi dos mil viviendas y está rodeada por una muralla de adobe donde todavía se ven los restos de un castillo. Hay dos conventos intramuros, pero el edificio más destacado es la Colegiata, un edificio enorme de forma irregular con una arquitectura que recuerda a la sajona.

Sobre el río, que en este punto fluye con rapidez por un cauce ancho y profundo, hay un bonito puente de piedra construido sobre varios arcos.


Nuestra Ruta del Duero


El sábado pasado, el que suscribe y tres amigos de este Blog nos fuimos a recorrer las posiciones aliadas y francesas a orillas del Duero durante la primera quincena de julio de 1812, para poder así seguir las que fueron las maniobras previas a la Batalla de Salamanca, librada el 22 de julio de 1812.

Como guía contamos con Miguel Ángel García, autor del libro Wellington en Valladolid, un trabajo que desde aquí quiero recomendar una vez más por ameno, erudito y bien documentado.

Nos encontramos en Medina del Campo para luego marchar hacia Rueda, que fue cuartel general de Wellington en 1812. A las afueras de Rueda, en dirección a Tordesillas, nos detuvimos en un paraje desde donde pudimos divisar las alturas donde se estableció un gran campamento aliado y el puente de Tordesillas, cruzado en masa por el ejército francés en retirada el día 2 de julio de 1812.

La siguiente parada fue en la localidad de Tordesillas, con la fortuna de descubrir que la torre de la iglesia de San Antolín, templo que los franceses convirtieron en un fuerte para proteger el paso del río, estaba abierta al público. Desde esa atalaya pudimos ver perfectamente la mayor parte de las posiciones aliadas y francesas entre el 2 y el 16 de julio de 1812. Estamos seguros de que el mariscal Marmont pasó muchas horas en lo alto de esa torre meditando al respecto de como recruzar el Duero para poder así forzar a Wellington a retirarse a Portugal y recuperar la ciudad de Salamanca, que había visto forzado a abandonar el 17 de junio.

De Tordesillas nos dirijimos a las alturas que se levantan en la orilla norte del Duero frente al vado de Pollos, en el término de Torrecilla de la Abadesa, lugar de acampada de la 7ª División francesa.

De allí marchamos a Toro para comer y pasear por su viejo puente, sintiendo por un momento la presencia del capellán William Bradford, que se detuvo un tiempo en ese mismo lugar en el invierno de 1808 para hacer su boceto de la ciudad.

La penúltima parada fue en Castronuño, un pueblo situado en un hermoso paraje en el que el Duero hace una gran U. Con su privilegiada posición, su superficie horadada de bodegas, su exquisito queso y su rica historia durante el tiempo en el que británicos y franceses se jugaban ser los dueños de Europa, se me antoja como un excelente lugar de retiro.

Nos despedimos en Castrejón de Trabancos, lugar donde por poco Wellington cayó prisionero de los franceses el día 18 de julio de 1812. Marmont había efectuado una inteligente maniobra, recruzando el Duero por Tordesillas y flanqueando las posiciones de los aliados, que se veían forzados así a retirarse hacia Salamanca.

La foto la tomó Miguel Ángel García desde la torre de la iglesia de San Antolín. Se pueden ver las posiciones francesas hacia el oeste, frente al vado de Pollos.

lunes, 26 de octubre de 2009

Bicentenario de la Guerra de la Independencia: octubre de 1809

9 de octubre: el general francés Jean-Augustin Carrié de Boissy, dirigió un ataque contra la ciudad fortificada de Astorga que fue rechazado por la guarnición española.

12 de octubre: el mariscal Augereau se hizo cargo del mando del ejército que asediaba Gerona.

18 de octubre: el general Jean-Gabriel Marchand, al mando del VI Cuerpo de Ejército francés, sustituyendo temporalmente al mariscal Ney, atacó al ejército español del Duque del Parque en Tamames, sufriendo una gran derrota, viéndose forzado a retirarse y a abandonar Salamanca, que llevaba en manos francesas desde mediados de enero.

20 de octubre: Wellington escribió su memorando dirigido al coronel Richard Fletcher, relativo a la construcción de las Líneas de Torres Vedras para la defensa de Lisboa.

CONTINÚA...

viernes, 23 de octubre de 2009

Diario de la Guerra de la Independencia en Valladolid


Hoy me han hecho llegar la edición facsímil del diario de Francisco Gallardo, publicado bajo el título NOTICIA DE CASOS PARTICULARES OCURRIDOS EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, AÑO 1808 Y SIGUIENTES. La presentación es de Ricardo Robledo, la introducción de Ronald Fraser y la edición de Caja Duero.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Excursión campamentos del Duero y campaña de Salamanca


Como ya habíamos anunciado, el próximo sábado 24 de octubre los amigos de este Blog nos vamos de excursión a conocer los lugares de acampada de los ejércitos francés y aliado en la primera quincena de julio de 1812 y las operaciones más relevantes de la campaña de Salamanca, llevadas a a cabo entre los ríos Duero y Tormes, y que culminaron en la Batalla de Los Arapiles el 22 de julio de 1812.

Hemos quedado en la localidad de Rueda a eso las 10 de la mañana. Al llegar allí nos llamamos para decir dónde nos vemos exactamente.

Desde Salamanca vamos José Marcos, Tomás Hijo y yo con mi vehículo o con el de Tomás, ya lo hablaremos entre nosotros.

Desde Madrid vendrán José y Miguel Ángel, que recogerán en la estación de Medina del Campo a un nuevo amigo cuyo nombre todavía no conozco.

Es decir, 6 personas, esperamos a ver si Jorge puede venir desde Segovia, por eso de que estemos presentes todos los participantes en la primera excursión.

¿Alguien más viene? No más de diez, eso sí, sino se hace muy engorroso lo de ir con más de dos coches.

¿Quién se encarga de reservar para comer en Toro en un sitio del que tenga referencias a eso de las 14:00? Yo creo que unos 25 euros o así para comer sería el límite por arriba, salvo que opinéis otra cosa.

El guía en esta ocasión será Miguel Ángel García, y yo prometo contaros una historia muy interesante sobre el hallazgo de unos objetos en las obras de reforma de una casa en Ciudad Rodrigo. Esto todavía no lo puedo desvelar en el Blog, ya que estoy ayudando a un amigo con un artículo al respecto y no debo chafarle el trabajo.

El recorrido propuesto es:

- Rueda, nuestro punto de encuentro y cuartel general de Wellington.
- Tordesillas y su puente, por donde el ejército francés flanqueó la posición aliada para terminar poniendo a Wellington en verdaderos aprietos.
- Campamento francés en el término de Torrecilla de la Abadesa, frente al vado de Pollos.
- Toro, un buen sitio para comer.
- Castronuño, desde cuyo mirador sobre el Duero podremos ver todo el despliegue francés en esos quince primeros días de julio de 1812.
- Castrejón, lugar donde se libró un combate en el que Wellington por poco termina prisionero de los franceses.

Los libros que hay que tener en la mesilla de noche esta semana son, sin duda:

1812 Wellington en Valladolid, de Miguel Ángel García García, el promotor y guía de esta excursión.

The Salamanca Campaign 1812, del capitán A. H. Marindin, que contiene 14 mapas de lo más ilustrativo sobre esta campaña.



martes, 20 de octubre de 2009

Cementerio de época napoleónica en el castillo de Sagunto

20/10/2009 MARINA COSTA - Diario www.lasprovincias.es
El castillo de Sagunto ha desenterrado otra página de su historia. El hallazgo de dos enterramientos de época napoleónica, cerca del futuro centro de visitantes, ha abierto una línea de investigación de la que no se tenían pistas hasta la fecha: los primeros restos de un cementerio militar de la Guerra de la Independencia.
Los cuerpos aparecieron a poca profundidad, lo que da a entender que su inhumación se efectuó rápidamente. Uno corresponde a un joven de 19 años. El otro presenta el cráneo partido por la mitad.
Este descubrimiento abre una posibilidad largamente acariciada por los expertos. «Puede tratarse de los enterramientos del asedio de 1811, por lo que en este punto podría haber más de 300 cuerpo enterrados. No podemos dejar de lado uno de los momentos históricos más dramáticos del castillo y es básico seguir analizando este hallazgo», explica el investigador Paco Herráiz.

Más pistas
La gran incógnita es averiguar si se trata de soldados franceses o miembros de la guarnición española. «Los integrantes del ejército de Napoleón llevaban una tablilla identificativa colgada del cuello con muescas sobre los meses de servicio cumplidos pero mientras no se investiguen los enterramientos no encontraremos pistas al respecto. Un botón o una simple hebilla podría ser decisiva a la hora de aclarar datos sobre el origen», subraya.
El historiador militar y experto en la Guerra de la Independencia, José Luis Arcón, detalla que los cuerpos han aparecido cerca de una brecha del castillo «asaltada por los franceses el 28 de septiembre de 1811. Podría tratarse, por tanto, de los españoles muertos rechazando el asalto e incluso de los pocos franceses que lograron acceder pero tendría que ampliarse el perímetro de excavación para obtener más datos».
Por ello, los expertos se han puesto en contacto con el Consulado de Francia en Valencia, mandos superiores del contingente francés en la base de la OTAN en Bétera y la asociación dedicada a los caídos al servicio de Francia Le Souvenir Français para recabar su apoyo e identificar estos restos anónimos que han permanecido en silencio dos siglos.
«Tenemos una oportunidad de oro para añadir esa página a la historia de Sagunto y darla a conocer. Estamos hablando de personas que murieron en el campo de batalla y que han permanecido olvidadas y es el momento de recuperar su historia», sentencia.
Estos restos se localizaron en una zona ajardinada del futuro centro de visitantes, por lo que sería un lugar «perfecto para poner en valor un punto significativo de la compleja existencia de este castillo. Añadiría un nuevo ingrediente más a su visita», aclara el historiador militar.
Según las primeras hipótesis, se descarta que los cuerpos formen parte de algún tipo de fosa común. «Los esqueletos están bien alineados y dispuestos y no acumulados, sin más, como ocurriría en una fosa. Lo que apunta que podría tratarse del cementerio de la guarnición francesa de Sagunto, que defendió el castillo en 1813 durante más de medio año».
El historiador resalta que, dentro de dos años, «conmemoraremos el segundo centenario del asedio del castillo, en el que centenares de valencianos perecieron defendiéndolo contra el ejército imperial francés, cuyo sacrificio en pérdida de vidas fue aún mayor que el nuestro. ¿Qué mejor ocasión para rescatarlos del olvido y rendirles homenaje?».

lunes, 19 de octubre de 2009

Escoceses en la Brecha Grande


Resulta que mi amigo Jorge está pintando una figura de 54mm de un soldado escocés para construir una viñeta del asalto a una de las brechas de Ciudad Rodrigo en la noche del 19 de enero de 1812 y me ha pedido algo de información al respecto. Bien, aquí la dejo para el resto de interesados.

Jorge, como sabes, la Brecha Grande fue asaltada por la 3ª División angloportuguesa, y tienes suerte, ya que en ella estaban integrados dos regimientos escoceses: el 74th Highland Foot (Brigada Mackinnon) y el 94th Scotch Brigade Foot (Brigada Campbell). El 74th sufrió veintiéis bajas y el 94th sesenta y nueve.

La mala noticia es que si tu figura lleva kilt, debes saber que en 1812 ninguno de esos dos regimientos llevaba esa típica prenda escocesa, ya que la habían sustituido en 1809 por los pantalones del resto de la infantería de línea británica aunque a veces lo sustituían con pantalones con el diseño del tartan de cada regimiento. Eso es lo que dice la teoría, claro. Un escocés asaltando Ciudad Rodrigo lo mismo llevaba unos pantalones hechos con cualquier tela que se hubiera agenciado en Portugal, normalmente tela marrón propia de los hábitos de los frailes.

Por supuesto, ambos regimientos llevaban casaca roja. El 74th llevaba cuello, puños y vivos blancos y el 94th en verde los mismos elementos.

Para conocer con todo detalle la uniformidad de las tropas británicas durante las guerras napoleónicas os recomiendo el libro BRITISH NAPOLEONIC UNIFORMS. THE FIRST COMPLETE ILLUSTRATED GUIDE TO UNIFORMS, FACINGS AND LACE de C. F. Franklin y publicado por The History Press.